martes, 29 de mayo de 2012

Desarme Nuclear

Una visión desde las Relaciones Internacionales

Texto de la intervención, el 24 de mayo de 2012, en el encuentro de organizaciones de la sociedad civil cubana sobre paz y desarme nuclear. Sociedad Cubana de las Naciones Unidas (ACNU).

Por Leyde E. Rodríguez Hernández *
 

“El poder desencadenado del átomo lo ha cambiado todo excepto nuestras formas de pensar, y es por ello que avanzamos sin rumbo hacia una catástrofe sin precedentes” Albert Einstein.

La Humanidad se enfrenta en el siglo XXI a dos grandes desafíos: el cambio climático y la existencia de armas nucleares, que de ser utilizadas provocarían un desastre ambiental, acelerando definitivamente el cambio climático global.

Si las armas nucleares, por su alto poder destructivo, carecen de utilidad militar, porque su uso provocaría un invierno nuclear de imprevisibles consecuencias para vida en el planeta, entonces es necesario destruirlas y así la Humanidad se protegería de los accidentes, los errores de cálculo o cualquier actividad demencial que provoque su uso. Por eso, ante la existencia de unas 25000 armas nucleares, más de 12000 de ellas listas para ser empleadas de inmediato por fuerzas aliadas o antagónicas, es más imperioso que nunca el esfuerzo mancomunado de todas las naciones para detener los programas de modernización de las armas nucleares a través de un efectivo proceso desarme nuclear.

A estas armas fundamentales, se unen otras de exterminio masivo. En la esfera atómica, las bombas de neutrones o de rayos gamma, armas de radiación; además de las armas químicas y bacteriológicas. Todas estas armas hacen que la guerra en nuestra época ya no pueda considerarse un instrumento racional de la política. Pero mientras existan, implican siempre el peligro de que ocurra el conflicto que nadie puede desear: la guerra nuclear.

Lamentablemente, la actuación de las potencias imperialistas ha generado la proliferación de armamentos, incluso los de exterminio masivo. Muchos Estados subdesarrollados gastan enormes sumas en armas convencionales y en los intentos de dotarse de armas nucleares, pero también químicas y bacteriológicas. La proliferación de armas lleva a lo que el académico norteamericano, Joseph Nye Jr, ha llamado la difusión del poder a Estados medianos e inclusive pequeños, y ha acentuado los riesgos de la guerra en las relaciones internacionales. Todo esto se debe al mal ejemplo de las grandes potencias, que no cumplen con el compromiso de trabajar por el desarme y no solo se arman ellas mismas como base de su poder en el plano internacional, sino hacen grandes negocios suministrando armas a otros, contribuyendo así a las tensiones y los conflictos en diversas regiones del planeta.

Desde el punto de vista histórico, es conocido que, en las concepciones militares de los Estados Unidos, las armas nucleares son reconocidas como “sus mejores armas”, el resultado de las tecnologías más adelantadas, al mismo tiempo de postular que dejar de emplearlas, si fuese necesario, equivaldría a renunciar a las ventajas de un potencial estratégico-militar e industrial superior. 

Por lo contrario, el desarme nuclear, en su aspecto conceptual, es el sistema de medidas cuya aplicación debe conducir a la completa destrucción o sustancial reducción de los medios de guerra y a la creación de las condiciones necesarias para eliminar la amenaza de una guerra nuclear mundial.

En la teoría de las Relaciones Internacionales, se distinguen los conceptos de limitación y control de armas nucleares y sus medios portadores (desarme parcial), enfocado también a mitigar la carrera armamentista, con el proceso general y completo de desarme nuclear que sigue siendo una aspiración de la Humanidad, pero no es una utopía.

Los ejemplos de acuerdos que prevén el desarme parcial son, por ejemplo, el Tratado de Moscú sobre la prohibición de los ensayos con armas nucleares en la atmósfera, en el espacio ultraterrestre y bajo el agua (1963), el Tratado sobre la no proliferación de armas nucleares (1968) y el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT, por sus siglas en inglés) (1996).

Lo que los Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS) pretendieron con sus acuerdos de limitación y control de armamentos, no fue otra cosa que conseguir la estabilidad en los presupuestos militares de ambos países, manteniendo una cierta distensión en un sistema internacional bipolar, como fueron los casos de los acuerdos SALT-I (1972) y SALT- II (1979), este último no fue ratificado por el Senado de los Estados Unidos, que establecieron algunas limitaciones en los arsenales nucleares de las superpotencias de la época.

En años posteriores, con los mismos objetivos de reducir los arsenales nucleares estratégicos entendiendo por estos, tanto las armas atómicas como sus sistemas de lanzamientos, pero manteniendo siempre la doctrina de la disuasión reciproca, fueron firmados otros acuerdos como el START-I (1991), por el cual fueron desnuclearizados Ucrania, Bielorrusia y Kazajstán. Este acuerdo fue considerado el de mayor reducción de armamentos en la historia. Por el START-I, Rusia declaró la reducción de sus vehículos de lanzamiento estratégico desplegados a 1.136 y sus cabezas nucleares a 5518; el START-II (1993), nunca llegó a entrar en vigor, pero se proponía la reducción de los arsenales de ambos Estados en torno al 50 %.

Los Estados Unidos sólo ratificaron el Tratado START-II en 1996 y no el paquete completo de medidas, que nunca sometió al Senado para su consideración. La retirada de Rusia del Tratado START-II, declarándose nulo, se produjo al día siguiente de la denuncia unilateral de los Estados Unidos, el 13 de junio de 2002, del Tratado ABM de 1972, que estableció la arquitectura de seguridad internacional con la prohibición del despliegue de sistemas de defensa antimisiles de los Estados Unidos y la Unión Soviética (Rusia).

Roto el compromiso con el tratado ABM, los Estados Unidos avanzaron por su cuenta en el desarrollo de un Sistema Nacional de Defensa Antimisil (SNDA) extendido, en sus variantes de defensas antimisiles de teatro, a sus aliados en Europa, en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en Asia y el Medio Oriente. Esta es una estrategia militarista directamente relacionada con los medios de transporte del arma nuclear que goza, hasta ahora, de la firme oposición de Rusia, así como de China, porque representa una seria amenaza al precario equilibrio estratégico mundial.

El fracaso del Tratado START-II, llevó a la firma del Tratado SORT, el 24 de mayo de 2002, en Moscú, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2012. Este acuerdo limitó las cabezas nucleares estratégicas  a 1.700-2000, es decir por debajo de los límites propuestos en el Tratado START-II (2.000-2.500). La principal diferencia entre los tratados SORT y START residía en que el primero obligaba a las partes al desmantelamiento de la carga y no a la destrucción de los vectores por lo que, en términos prácticos, su alcance era limitado, tratándose más de una medida de confianza que de un acuerdo de desarme stricto sensu.

Con el START-III (2010), los Estados Unidos y Rusia, se comprometieron a reducir el 30 % de los arsenales nucleares estratégicos, hasta situarlos en un máximo de 1550 ojivas para cada una en el año 2020. Este acuerdo fue ratificado por el Senado estadounidense y la Duma Rusa el 22 y 24 de diciembre de 2010, respectivamente.

Este tratado, más reciente, y los llamamientos del presidente estadounidense Barack Obama a favor de “un mundo libre de armas nucleares y el otorgamiento del premio nobel de la paz, han creado esperanzas, pero no se han traducido en acciones concretas para el desarme nuclear, porque para que ello ocurra se requiere de un cambio de paradigma en las proyecciones de la política exterior de las grandes potencias, que propicie el abandono de las doctrinas y estrategias político-militares de la “guerra fría”; tales como la disuasión nuclear y las concepciones de seguridad internacional sustentadas  en los presupuestos del concepto de la Destrucción Mutua Asegurada. 

Sin embargo, frente al desarme parcial de las grandes potencias debemos defender el enfoque de un desarme general y completo, el cual posee una dimensión más universal, racional y democrática. Entendemos por desarme general y completo el proceso que debe conducir a la total destrucción de los medios de conducción de la guerra y la eliminación de la carrera armamentista, priorizando las armas de mayor capacidad destructiva, como las armas nucleares por su peligrosa amenaza a la paz y a la supervivencia de la vida en la Tierra.    

Quiero enfatizar que el desarme nuclear no es un acontecimiento aislado, sino un proceso que al enfrentarse a un problema global como la amenaza de guerra nuclear o a la catástrofe nuclear,  no se puede alcanzar por iniciativa de un solo Estado o dos gobiernos, porque concierne a toda la Humanidad. El desarme nuclear de carácter integral y sostenible necesariamente tiene que incorporar a todos los actores internacionales afectados, incluyendo gobiernos, representantes de diversos sectores públicos, privados y la llamada sociedad civil. 
El desarme nuclear de carácter sistémico es un tema que compete a la seguridad de las grandes potencias, a las potencias medias y a la gran mayoría los países periféricos en regiones enteras, independientemente de la estructura internacional existente como resultado de la configuración internacional de fuerzas en un determinado periodo histórico de las relaciones internacionales.   
Por lo que, desde una perspectiva teórica, el proceso de desarme nuclear podría ser unilateral, bilateral o multilateral, universal, regional o local. Su ejecución puede ser completo o parcial y pudiera ser controlado o sin control. Cualquiera de las modalidades señaladas podría acompañar los movimientos hacia la consolidación de la seguridad y la estabilidad internacional. La dimensión multilateral se ve encarnada fundamentalmente en la Conferencia de Desarme, creada, en 1979, en el primer periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General  de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y que cuenta con 65 miembros.
Reivindicar el fortalecimiento de la Conferencia de Desarme, frente al desinterés de las grandes potencias nucleares en materia de desarme nuclear, es enfrentar el injusto “orden” internacional convulsionado por el actuar violento  de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, que se proyectan más a “policiar” las relaciones internacionales con el pretexto de intervenciones con “fines humanitarios” o para proteger los “derechos humanos”, que a edificar las bases de un verdadero, genuino, justo y humano nuevo orden mundial que preserve las paz y los intereses de la mayoría de la Humanidad.
Es en el marco de la ONU, en su Conferencia de Desarme, donde debe iniciarse un proceso profundo, escalonado y por etapas de desarme nuclear en beneficio de la supervivencia de la Humanidad, y no en mecanismos alternativos, manejados o manipulados por un grupo de potencias nucleares.
La Conferencia Desarme debe trabajar para evitar una catástrofe climática de dimensiones planetaria inducida por la energía nuclear. Así como extender a otras regiones del sistema internacional los regímenes que propician la existencia de Zonas Libres de Armas Nucleares (ZLANs), hasta ahora existentes en el Sureste Asiático (Tratado de Bangkok); Asia Central (Declaración de las Cinco Naciones de Almaty); África (Tratado Pelindaba); Antártida (Tratado Antártico); América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco) y el Pacifico Sur (Tratado de Rarotonga).
Está claro que, para lograr el desarme nuclear universal, se requiere mayor voluntad política de las grandes potencias, lo que solo podría ser posible mediante un movimiento global de educación y sensibilización para el desarme y en rechazo a las armas nucleares. La educación para el desarme nuclear, aunque parezca tan obvio, empieza por la divulgación de información y la concientización de la opinión pública nacional e internacional por todos los medios de prensa al alcance de los Estados, incluyendo las Nuevas Tecnologías de las Comunicaciones, como las redes sociales Facebook y Twitter, entre otras, en Internet. Se hace necesaria la apertura de sitios y páginas Web en la red de redes en defensa del desarme nuclear.
El desarme nuclear no es una utopía, como algunos afirman y desestimulan. En mi opinión requiere de un esfuerzo de concertación internacional de enormes esfuerzos y envergadura político-diplomática, para vencer los manejos militaristas de las grandes potencias dotadas de enormes arsenales nucleares.  
A pesar de la compleja coyuntura internacional y de las posiciones antagónicas entre las principales potencias mundiales,  se podría lograr el objetivo del cese de la carrera de armamentos nucleares y el desarme nuclear mediante las siguientes acciones o medidas:
a)    Creación de una cultura o educación mundial de paz y contra las armas nucleares, por todos los medios y vías posibles, que ofrezca una visión de la importancia actual y futura de “un mundo sin armas nucleares”;

b)    Cesación del desarrollo y el perfeccionamiento  cualitativo de las armas nucleares;

c)    Cesación de la producción de todos los tipos de armas nucleares y de sus vectores y de la producción de material fisionable para armas.

d)    Aplicación de los avances de la ciencia y la tecnología en el desarme nuclear.

e)    Reducción de los gastos militares y utilización de los recursos destinados al mantenimiento de los arsenales nucleares, para el desarrollo, atendiendo a la conexión intrínseca entre desarme y desarrollo. 

f)     Un programa amplio y por etapas con plazos convenidos para la eliminación de las armas nucleares, bajo estricto y eficaz control de la Conferencia de Desarme de la ONU.

En realidad, en el siglo XXI, se han agravado los temores y peligros ya existentes en la época de la confrontación bipolar o de la llamada “guerra fría” del siglo XX, acerca de la posibilidad de una guerra generalizada con armas nucleares.

Debe recordarse que la Conferencia del Tratado de No Proliferación (TNP) adoptó una decisión trascendental, denominada “Principios y Objetivos de Desarme y No Proliferación Nuclear (Documento NPT/Conf.1995/L.5)”, que también ha sido contraria a los intereses hegemónicos de las grandes potencias; por lo que todo está aún por hacerse para alcanzar el desarme nuclear. Pero un verdadero proceso de desarme nuclear requiere de un cambio cualitativo de las relaciones internacionales, no solo una distensión pasajera sino la creación de un genuino “nuevo orden mundial”, justo y humano, donde se prioricen las necesidades de la inmensa mayoría de la Humanidad.

Mientras tanto, ante la inminente amenaza que significan los enormes  arsenales de armas nucleares para la continuidad de la vida en nuestro planeta, los Estados debieran actuar con urgencia a favor de un desarme nuclear general y completo.

Dejarlo para mañana sería demasiado tarde.

Bibliografía

Brennan G. Donald. Desarme. Control de Armamentos y Seguridad Nacional. Editorial Seix Barral, S. A. Barcelona, 1964.

Garrido Rebolledo Vicente. El desarme nuclear en tres movimientos. Tiempo de Paz. Nro. 100, Primavera 2011.

Rodríguez Hernández Leyde Ernesto. La Defensa antimisil de los Estados Unidos. Editorial Publibook, Paris, Francia, 2011. 

Valle F. Marcelo. Desarme nuclear. Regímenes internacionales, latinoamericano y argentino de no proliferación. UNUDIR, Ginebra, Suiza, 2003.



* Doctor en Ciencias Históricas. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”, La Habana, Cuba.

viernes, 25 de mayo de 2012

Paz y Desarme Nuclear

No es cuestión de utopías

La eliminación total de las armas nucleares es la única garantía contra su uso


Por Laura Bécquer Paseiro
Granma, 25 de mayo 2012. 



La eliminación total de las armas nucleares es la única garantía contra su uso. Su sola existencia es una seria amenaza para la supervivencia de la Humanidad. Junto al cambio climático, conforman el triste escenario en que vivimos hoy. El esfuerzo de la comunidad internacional en pos de un mundo sin armas nucleares, no puede ser una utopía. Unirse bajo este precepto debe ser el orden del día.
Sobre el tema debatieron este jueves representantes de la sociedad civil cubana, en la sede de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU). Allí, junto a representantes de organizaciones regionales e internacionales con sede en la Isla, aprobaron una declaración conjunta que expresa su profunda preocupación por el peligro latente de las armas nucleares, la necesidad de promover la paz y un orden mundial justo y equitativo.
"Resulta inaceptable que en el mundo actual se gaste la cifra de 1,74 millones de millones de dólares en la producción de armamentos, mientras que 1 020 millones de personas padecen hambruna, y 11 millones de niños mueren anualmente por enfermedades prevenibles", señala el texto.
El llamado de alerta de las organizaciones no gubernamentales cubanas se realiza también en un momento crucial: actualmente existen más de 20 mil ojivas nucleares diseminadas por el mundo y de ellas 5 000 están listas para ser usadas de inmediato. Todo ello cuando bastarían solo 100 para provocar la destrucción del planeta y con ella la desaparición de la especie humana.

El evento trascendió además por contribuir al plan de acción diseñado por la Cancillería cubana en pos de la lucha contra este flagelo. "Es un evento relevante, oportuno y útil", señaló Rodolfo Benítez, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Según el diplomático el procedimiento consiste en intensificar todas las acciones en los distintos foros multilaterales para promover declaraciones funcionales sobre la importancia del desarme nuclear.
En la cita de la ACNU estuvieron representadas unas 25 organizaciones de la sociedad civil cubana, así como miembros del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial y del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García.

miércoles, 16 de mayo de 2012

SALIM LAMRANI: “Los franceses tienen ansias de justicia social”


Cecilia Diwan
Radio Nacional de Argentina
7 de mayo de 2012

Cecilia Diwan: ¿Qué impacto va a tener, primero en Francia y luego en Europa el triunfo de Hollande en estas elecciones presidenciales en Francia?

Salim Lamrani: Yo creo que la elección de François Hollande a la presidencia de la República francesa reviste una importancia trascendente por varias razones. Marca indudablemente una ruptura con el gobierno neoliberal anterior, que arremetió contra las conquistas sociales. El balance del gobierno de Nicolás Sarkozy es aterrador al respecto. Es el autor del peor plan social de la Quinta Republica con la supresión de 150.000 puestos de funcionarios en 5 años. Aumentó la edad de retiro, privatizó muchos servicios públicos, cerró escuelas y hospitales, hizo regalos fiscales a las clases más acomodadas de la sociedad. Se disparó la deuda francesa en el espacio de cinco años, se multiplicó por dos. Ahora asciende a 2 billones de euros. Por otra parte, hay cerca de un 10% de la población francesa desempleada y más de 8 millones de ciudadanos que viven por debajo del umbral de la pobreza en un país que es la quinta potencia mundial y que es dos veces más rico que hace 20 años.
El gran problema en Francia no es la falta de riqueza sino su mala repartición. Los que votaron a favor de François Hollande esperan de él que resuelva esta situación. De hecho Hollande habló en su primer discurso de justicia porque los franceses, después de cinco años de gobierno neoliberal, tienen ansias de justicia social y lo han demostrado mediante esta elección. Hay que recordar que el lema oficial de nuestra República es libertad, igualdad, fraternidad. Éste es un primer punto.
También a nivel continental, la elección de Hollande es importante porque por primera vez desde la crisis financiera en 2008 en Europa y la aplicación de medidas de una austeridad extrema un candidato de izquierda gana unas elecciones presidenciales. En toda Europa hay una mayoría de gobiernos conservadores partidarios de la aplicación de planes de ajuste severos. Con la elección de Hollande se abre una brecha en Europa a favor de una alternativa política que no sea esa ola neoliberal que está destruyendo todas las conquistas sociales. Se rompe el eje Sarkozy-Merkel. Ahora la Alemania de Angela Merkel, favorable a la austeridad, se encuentra aislada. Hollande declaró anoche en su primer discurso que “la austeridad ya no puede ser una fatalidad en Europa”. Es una ruptura muy importante. 
El nuevo presidente francés parece haber comprendido que las actuales políticas de austeridad que promueven las instituciones financieras internacionales y el Banco Central Europeo, y que se aplican en Europa tienen el efecto inverso al que pretenden causar ya que la reducción de los gastos, la disminución de los salarios y de las pensiones de retiro –además de las consecuencias sociales y humanas que ocasionan– conducen inevitablemente a la recesión, a una contracción del consumo.

CD: ¿Qué medidas se pueden esperar entonces después de esta ruptura? Él dice que va a romper con este camino de austeridad. ¿Qué medidas se puede esperar que promueva Hollande sobre todo teniendo en cuenta que Merkel no está dispuesta a renegociar este pacto fiscal que se viene aplicando en Europa?

SL: Efectivamente el principal problema es el de la deuda. Hay dos opciones: el estatu quo que preconiza Angela Merkel o una reforma del Banco Central Europeo para permitirle que preste directamente a los Estados.
El caso emblemático de la crisis financiera en Europa es el caso de Grecia. Sabemos que la crisis griega se podría haber evitado. Habría bastado con que el Banco Central Europeo hubiera prestado directamente a Grecia las sumas necesarias, con la misma tasa de interés con la que presta a los bancos privados, es decir entre el 0% y el 1%. Eso habría impedido toda especulación sobre la deuda por parte del mundo financiero. Pero el problema es que el Tratado de Lisboa que quiere mantener a toda costa Angela Merkel –que, dicho sea de paso, el pueblo francés rechazó por referéndum en 2005 pero el presidente Sarkozy lo impuso por vía parlamentaria tres años después contra la voluntad de los ciudadanos– prohíbe la posibilidad de que el Banco Central preste directamente a los Estados.
Yo creo que Hollande puede convencer a las demás naciones, porque primero las políticas de austeridad son económicamente ineficientes y además es difícil construir Europa sin Francia que es su segunda potencia, como sería difícil edificar una América Latina unida sin Argentina, que es la tercera potencia.

CD: Estamos hablando de lo que va a suceder en Europa después del triunfo de Hollande. ¿Qué se puede esperar que suceda en Francia teniendo en cuenta que en general cuando un presidente gana las elecciones tiene cien días, se podría decir, de luna de miel? Después empiezan las exigencias, pero Hollande en junio va a tener que enfrentarse a unos comicios legislativos. ¿Qué se espera que suceda en esos comicios teniendo en cuenta que la extrema derecha obtuvo un gran porcentaje de los votos en primera vuelta?

SL: Es verdad que la extrema derecha consiguió un 17,9% pero si comparamos este resultado con las elecciones de 2002 podemos decir que el porcentaje de la extrema derecha bajó. En realidad se mantuvo más o menos el nivel de la extrema derecha.
La nueva fuerza política que emergió de la primera vuelta electoral francesa es el Frente de Izquierda que sacó un 11%, o sea 4 millones de votos, los cuales permitieron la elección de François Hollande en la segunda vuelta. El 82% de los que votaron a favor del Frente de Izquierda optaron por François Hollande.
Claro, el nuevo presidente francés quiere una mayoría en el Parlamento. Pero tiene que enfocar su política a lo social, mejorar las condiciones sociales del pueblo francés. Desde luego eso tiene que pasar por el aumento del salario mínimo, que es imprescindible. En la historia francesa, en la historia política francesa, cada vez que gana la izquierda se aumenta el salario mínimo.
Hay que aumentar el salario mínimo porque es lógicamente lo adecuado desde un punto de vista económico, porque cuando se aumenta el salario mínimo se alienta el consumo. Si se alienta el consumo las empresas producen más para responder a esta nueva demanda. Para poder hacerlo tendrán que contratar a gente y así disminuirá el desempleo. El Estado, desde luego, sale ganador porque gastará menos para ayudar a los que no tienen trabajo y por otra parte recaudará más impuestos con estos nuevos trabajadores. Yo creo que el camino viable es aumentar el salario mínimo.
 

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne-Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. Contacto: Salim.Lamrani@univ-mlv.fr



miércoles, 9 de mayo de 2012

50 años después de la Crisis de Octubre


La necesidad de “pensar la paz” y el desarme.

Por Leyde E. Rodriguez Hernández

En las últimas décadas, la política exterior de Cuba, en múltiples tribunas internacionales, ha expresado su preocupación por la parálisis de la agenda multilateral de desarme, mientras los gastos militares, en todas las regiones del sistema internacional, han seguido aumentando de manera desproporcionada, después de la desaparición de la confrontación Este-Oeste, conocida en la historiografía contemporánea con la metáfora de “guerra fría”. 

A pesar del proclamado fin de ese conflicto en las relaciones internacionales, existen actualmente en el planeta unas 25000 armas nucleares, más de 12000 de ellas listas para ser empleadas de inmediato por fuerzas aliadas o antagónicas. Tampoco fueron  detenidos los programas de modernización de las armas nucleares, aún cuando es ampliamente conocido el peligro mortal que éstas representan para la supervivencia de la Humanidad.

Para tener una idea, los Estados Unidos, que constituyen el principal inversionista en armamentos, aumentó sensiblemente los gastos militares después del 11 de septiembre de 2001, en más de 661 mil millones de dólares en el año 2009, - en el 2012 sobrepasan los 750 mil millones de dólares- como resultado de los cambios operados, en septiembre de 2002, en su doctrina militar y en su estrategia de seguridad nacional, en el contexto de la costosa intervención militar en Iraq y de la “guerra contra el terrorismo”, cuyas concepciones sostuvieron la posibilidad del uso de las armas nucleares en caso de que un escenario militar desfavorable a  los Estados Unidos así lo exija.

Según el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI, según sus siglas en inglés), el incremento de los gastos militares es un factor que por sí solo genera desconfianza y legítima preocupación internacional. Se estimó que el gasto militar global total en 2009 fue de 1531 billones de dólares. Esto representa un incremento del 6 por ciento en términos reales respecto a 2008, y de un 49 por ciento desde el año 2000. El gasto militar comprendió aproximadamente el 2.7 por ciento del producto mundial bruto global en 2009, una tendencia que se conserva hasta la actualidad.  

Se ha enfatizado que resulta contraproducente que el gasto militar mundial continúe superando con creces los fondos dedicados a cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La Humanidad debería enfrentar cuanto antes esas realidades con urgentes acciones.

Ante esta problemática, Cuba reiteró, en los últimos años, en foros internacionales su propuesta de crear un fondo manejado por las Naciones Unidas, al cual se destinarían al menos la mitad de los actuales gastos militares, para atender las necesidades del desarrollo económico y social de los países necesitados.

En cuanto a las armas nucleares no hay dudas que representan un grave peligro para toda la especie humana y que miles de ellas "se encuentran listas para ser empleadas de inmediato”. Cuba siempre ha reafirmado la histórica posición del Movimiento de Países No Alineados de que el desarme nuclear es, y debe seguir siendo, la más alta prioridad en la esfera del desarme. Al tratarse de la supervivencia de la especie humana y de la preservación del planeta, la relevancia del desarme nuclear no debería ser ignorada o minimizada por las grandes potencias, así como por todos los países poseedores hoy de esas terribles armas de destrucción masiva.

El 4 de noviembre de 2002, Cuba depositó, en Moscú, el instrumento de su adhesión al Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP). En el momento de la adhesión, el gobierno cubano reiteró su posición de principios de que las doctrinas militares sustentadas en la posesión de las armas nucleares son insostenibles e inaceptables, a la par de que a ningún Estado o grupo de Estados debe permitírsele el monopolio de las armas nucleares ni su desarrollo cuantitativo y cualitativo.

La diplomacia cubana estima que la única forma de superar los vicios de origen del TNP y su esencia selectiva y discriminatoria, es cumpliendo el objetivo de la eliminación total de las armas nucleares, que garantizará la seguridad de todos los Estados por igual. Asimismo, ha denunciado las conocidas pretensiones de algunos Estados que promueven un enfoque de no proliferación selectivo, donde el problema no radica en la existencia de las armas nucleares, sino en la “buena” o “mala” conducta de quien las posee”, por lo que La Habana ha rechazado categóricamente la aplicación selectiva del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP); considerando, además, que las obligaciones contraídas en materia de desarme nuclear y el uso pacífico de la energía nuclear no pueden continuar siendo relegadas en el marco de ese Tratado.

Un aspecto esencial para Cuba es su firmeza por el respeto al derecho inalienable de los Estados al uso pacífico de la energía nuclear, bajo la estricta observancia de los compromisos contraídos en virtud del TNP. En ese sentido, la Isla ha abogado por la conclusión de un instrumento universal, incondicional y jurídicamente vinculante sobre garantías de seguridad para los Estados que no posean armas nucleares, porque, en apego a la verdad, es la falta de voluntad política de las principales potencias mundiales lo que impide un debate sobre estos temas cruciales para la preservación de la paz y la vida en nuestro planeta.

América Latina y el Caribe: zona libre de armas nucleares

El Tratado de Tlatelolco tiene como objetivo el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en la parte del Hemisferio Occidental que comprende a los países latinoamericanos y caribeños. Con la ratificación de Cuba, dicho Tratado entró en vigor en toda su área de aplicación, y se declaró a América Latina y el Caribe como la primera zona habitada de la Tierra completamente libre de armas nucleares.

Entre las obligaciones del Tratado se incluyó la prohibición del ensayo, el uso, la fabricación, la producción o la adquisición de toda arma nuclear. También prohíbe el recibo, el almacenamiento, la instalación, el emplazamiento o cualquier forma de posesión de estas armas.

Cuba, cuando firmó el Tratado de Tlatelolco el 25 de marzo de 1995, expresó su voluntad política y el compromiso en relación con la aplicación de ese instrumento jurídico. Fue esencialmente un acto de solidaridad con los países de América Central y el Caribe, a pesar de que los Estados Unidos, única potencia nuclear en las Américas, sostenía –mantiene todavía en el 2012- contra Cuba una política de hostilidad, con un permanente bloqueo económico, comercial y financiero, refuerza su campaña mediática contra el país y mantiene por la fuerza, y en contra de la voluntad del pueblo cubano, la ocupación ilegal de una parte del territorio nacional en Guantánamo,

Al momento de ratificar el Tratado de Tlatelolco, estos obstáculos continuaban estando presentes e incluso se acrecentaron en los años posteriores. Sin embargo, en contraposición al interés de la superpotencia mundial de hacer prevalecer el unilateralismo en la solución de los problemas internacionales, Cuba, una vez más, demostró su compromiso con la promoción, el fortalecimiento y la consolidación del multilateralismo y los tratados internacionales en materia de desarme y control de armamentos.

La ratificación del Tratado de Tlatelolco reafirmó el apego y el respeto de Cuba al principio de la no proliferación nuclear en el contexto global. Es decir, la aplicación de medidas en este ámbito constituye solo un paso intermedio en el proceso hacia la eliminación total de las armas nucleares. Es una importante contribución a los esfuerzos regionales en favor del desarme nuclear, la paz y la seguridad internacionales. 

El progreso es equivalente al desarme y la paz 

Con posterioridad, en el año 2009, otros acontecimientos desarrollados incluyeron la entrada en vigor de dos nuevas zonas libres de armas nucleares, que comprende Asia Central y otra África, cuando todavía muchos se preguntan dónde se encuentran las armas nucleares que estuvieron bajo el poder del oprobioso régimen del Apartheid en Sudáfrica. Por otro lado, en la región del Medio Oriente reina la impunidad con el caso de Israel, que con la ayuda y la cooperación de los Estados Unidos fabricó el arma nuclear disponiendo hoy de cientos de ellas, sin reconocer la posesión de estas armas. El mismo Israel que, con la complicidad de la llamada Comunidad Internacional, atacó y destruyó los reactores de Irak y Siria, para impedir el desarrollo de las investigaciones de sus vecinos países Árabes. Precisamente, el mismo Israel que ha revelado encontrarse presto para atacar y destruir los centros de producción de combustible nuclear de Irán.   

Sin embargo, aunque parezca contradictorio, en marzo de 2012, en Seúl, capital de Corea del Sur, el presidente Barack Obama se reunió en una Cumbre de seguridad nuclear para imponer políticas relacionadas con la disposición y uso de las armas nucleares; sí, precisamente cuando el Pentágono planifica un proceso de amplia destrucción de la infraestructura de Irán y masivas víctimas civiles mediante el uso combinado de bombas nucleares y tácticas, y de monstruosas bombas convencionales con  nubes en forma de hongos, que incluye a la MOP: “la madre de todas las bombas”, que es considerada también como una poderosa bomba que apunta directamente a las instalaciones nucleares subterráneas de Irán y Corea del Norte, pues por su alta capacidad destructiva puede reventar un bunker de 13,6 toneladas.

A la sombra de las armas de alto poder destructivo y del arma nuclear siguen estando las relaciones internacionales del siglo XXI. Insuficientes lecciones todavía ha extraído la Humanidad de dos hechos en torno al arma atómica o nuclear que conmocionaron al sistema internacional en su conjunto: el monstruoso bombardeo, inigualable acto de terrorismo de Estado, de Hiroshima y Nagasaki, ordenado por Truman en 1945, inaugurando un periodo de permanente militarismo y “chantaje nuclear” en la política internacional que condujo por primera vez y afortunadamente a la última, hasta ahora, en que la Humanidad se ha visto al borde de la guerra termonuclear, escenario que tuvo como centro a Cuba, cumpliéndose en octubre de 2012 los 50 años de ese breve, pero peligroso acontecimiento en medio de la álgida confrontación de la “guerra fría”, cuyo nombre, para los cubanos, fue la Crisis de Octubre de 1962, la Crisis del Caribe, para los soviéticos, o Crisis de los Misiles, para los norteamericanos.

En el contexto en que se cumplirán 50 años de la Crisis de Octubre, se puede decir que nunca antes el porvenir de la Humanidad dependió tanto del entendimiento entre los seres humanos, así como de la evolución de las relaciones internacionales a favor de un clima global de paz que permita la supervivencia de la sociedad mundial. 

Hoy no es posible concebir el progreso sin que se pueda despejar el camino que conduce inexorablemente a la catástrofe. El desarme y la paz constituyen la única alternativa posible y realista a la catástrofe. El progreso es equivalente al desarme y la paz. Sin desarme y paz otro mundo no sería posible.  

En pocas palabras, en los tiempos difíciles que corren para la vida en la Tierra, la tarea impostergable, no exenta de audacia política en esta hora cargada de amenazas, es la necesidad de “pensar la paz” y el desarme.