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viernes, 3 de mayo de 2013

Cuba en la Política Internacional

Por  Leyde E. Rodríguez Hernández
 
La política exterior de la Revolución cubana tiene sus raíces en la más avanzada tradición de lucha de diferentes generaciones de cubanos por la independencia y la soberanía nacional. Desde el siglo XIX, se ha nutrido del fuerte carácter patriótico, independentista, latinoamericanista y del radicalismo antiimperialista expresado en el pensamiento martiano y en las ideas marxistas y leninistas del líder de la Revolución, el compañero Fidel Castro Ruz. [1] 

El accionar de Cuba en las relaciones internacionales es también el resultado de la contribución política de todas las fuerzas revolucionarias que lucharon contra la dictadura de Batista (1952-1959): el Movimiento 26 de Julio, dirigido por Fidel, el Directorio Revolucionario 13 de marzo, liderado por José Antonio Echeverría, el Partido Socialista Popular, conducido por Blas Roca, que más tarde consolidaron su proceso de unidad con la creación del actual Partido Comunista de Cuba.

La política exterior de Cuba se basa en principios y sus pronunciamientos son la expresión de la resistencia cubana al injusto sistema de relaciones internacionales en el cual los Estados Unidos, como una única superpotencia desde 1991, y sus aliados europeos, dictan sus condiciones en la política mundial e intentan dominar por la fuerza militar y el chantaje económico a las naciones del Tercer Mundo.

Desde el triunfo revolucionario, el 1 de enero de 1959, la política exterior de Cuba se adhiere y defiende los principios básicos del Derecho Internacional Público. Entre los más importantes sobresalen: el respeto a la soberanía; la independencia y la integridad territorial de los Estados; la autodeterminación de los pueblos; la igualdad soberana de los Estados y los pueblos; el rechazo a la injerencia en los asuntos internos de los Estados; el derecho a la cooperación internacional en beneficio e interés mutuo, equitativo entre los Estados; el respeto a las relaciones pacíficas entre los Estados y demás preceptos consagrados en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas. (ONU).

Cumpliendo con las disposiciones recogidas en la Carta de la ONU, la Revolución cubana condena toda práctica de hegemonismo, injerencia y discriminación en las relaciones internacionales, así como la amenaza o el uso de la fuerza militar, la adopción de medidas coercitivas unilaterales, la agresión y cualquier forma de terrorismo de Estado.

Al mismo tiempo, la política exterior de la Revolución cubana se rige por principios políticos invariables que prestigian y fortalecen sus posiciones ante la opinión pública y amplios sectores políticos y gubernamentales a escala mundial. Entre esos principios pueden  mencionarse: el internacionalismo, la cooperación, el antiimperialismo, la solidaridad y la unidad entre todos los Estados y pueblos progresistas del planeta. 

En la compleja coyuntura internacional que atraviesa la Humanidad, las líneas estratégicas generales de la política exterior de la Revolución cubana podrían resumirse en los siguientes objetivos:

La lucha contra el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra el pueblo cubano, verdadera guerra económica que ha costado más de 975 mil millones de dólares a la nación cubana. Para tener una idea de los cuantiosos daños humanos y materiales, el gobierno de los Estados Unidos confiscó a Cuba más de 493 millones de dólares desde el 2010 hasta abril del 2012, [2] como parte del bloqueo económico impuesto a la mayor de las Antillas desde hace más de medio siglo. Bajo el mismo concepto, el gobierno de los Estados Unidos congeló 223,7 millones de dólares a Cuba en el año 2009. Igualmente, las autoridades norteamericanas mantienen bloqueadas seis propiedades en Nueva York y Washington, pertenecientes al Estado cubano.  El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba constituye una violación de la Carta de Naciones unidas y de las normas del Derecho Internacional.

El rechazo al bloqueo estadounidense tiene un apoyo casi universal. En el 2011, 186 países votaron contra el bloqueo en el plenario de la Asamblea General de la ONU y dos en contra: Estados Unidos e Israel, mientras  ocurrieron tres abstenciones: Islas Marshall, Micronesia y Palau. Después del año 1992, en que por primera vez en Naciones Unidas se votó contra el bloqueo y Cuba obtuvo 59 votos a favor de aquella resolución, se han sumado a la condena al bloqueo 127 países. Incluso, aliados de Estados Unidos se han visto obligados a votar contra el bloqueo ante la presión de la opinión pública y la influencia de la mayoría de las naciones miembros de las Naciones Unidas. Es importante destacar que las Islas Marshall, Palau, y de Micronesia, ubicadas en el Océano Pacífico, son virtuales protectorados estadounidenses que  fueron ocupadas por Washington o transferidas a los Estados Unidos al concluir la Segunda Guerra Mundial. 

La integración con América Latina y el Caribe, ampliando relaciones con la Comunidad de Estados del Caribe (CARICOM), la Asociación de Estados del Caribe (AEC), la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), en los marcos de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Países de América Latina y el Caribe (CELAC),  y mediante el desarrollo de la colaboración médica, en la educación, el turismo y el sector energético, para el beneficio de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Junto a los países de América Latina y el Caribe, Cuba ha resistido y enfrentado el poder hegemónico y unipolar estadounidense. Una batalla que tuvo especial relevancia en la oposición a la política económica neoliberal y el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), expresión de un esquema de dominación que persiguió la anexión de América Latina al gran capital y las transnacionales de los Estados Unidos.

El desarrollo y fortalecimiento de los nexos de amistad y colaboración con el Tercer Mundo, contribuyendo, así, al fortalecimiento del Movimiento de Países No Alineados, y otros foros de signo progresistas en las relaciones internacionales.

La promoción de la democratización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El fortalecimiento de esa organización internacional y la defensa de un real multilateralismo en la política internacional, en correspondencia con las normas más elementales del Derecho Internacional Público plasmadas en su carta constitutiva.

La lucha por la liberación de los Cinco Héroes injustamente encarcelados en los Estados Unidos por prevenir a Cuba de las acciones terroristas de la mafia cubana-americana apoyada por el gobierno de los Estados Unidos. Tiene especial significación en la política exterior cubana, la batalla contra todas las formas de terrorismo y, en particular, el terrorismo de Estado que ha sido una práctica del gobierno estadounidense cuando, a la vez, evaden la condena del terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles, y escamotear las demandas de que sea extraditado y juzgado en Venezuela.

El fortalecimiento de las relaciones diplomáticas y políticas con Iberoamérica y Europa sobre la base del respeto mutuo, de consideraciones éticas y de principios invariables en materia de política exterior.

Es una estrategia priorizada del gobierno cubano el trabajo con los intelectuales y personalidades de la cultura. La interacción permanente con sectores de partidos políticos, organizaciones sindicales, mujeres, estudiantes, parlamentarios, autoridades regionales, locales y municipales, así como el mantenimiento de una dinámica amplia de nexos y relaciones de amistad con muchos sectores de la opinión pública mundial.

En los últimos años, la política exterior cubana ha obtenido importantes logros internacionales. En primer lugar, como tendencia principal, se destaca la consolidación de la capacidad creciente de la Revolución para derrotar el plan de aislamiento internacional de Cuba ejecutado por el gobierno de la administración republicana de George W. Bush y continuado por el demócrata Barack Obama, que ha contado con la complicidad de sus aliados europeos. Dicha estrategia anticubana ha sido aplicada con toda fuerza y le han dedicado cuantiosos recursos económicos y financieros con el fin infructuoso de desestabilizar el sistema político cubano.

Por el contrario, Cuba tiene hoy relaciones diplomáticas con 184 miembros de la Organización de Naciones Unidas y dispone de 148 representaciones en el exterior en 121 países. [3]

También tiene relaciones políticas y diplomáticas con los representantes de las justas causas del pueblo palestino y saharaui, en la  batalla que desarrollan por alcanzar el control total de su territorio, constituirse en Estados independientes e integrar la membresía de las Naciones Unidas.

Una cuestión de suma trascendencia política es que Estados Unidos no ha podido impedir que la Revolución cubana amplíe su  presencia internacional, cultive sus lazos de amistad, de cooperación y de respeto con otros países. La Revolución cubana, al no poder ser aislada por Estados Unidos, tiene en este momento más prestigio, más autoridad y más relaciones que nunca; y recibe cada vez más delegaciones, visitas de Jefes de Estados y cancilleres. Los vínculos internacionales de Cuba se desarrollan a partir de la admiración que ha generado su resistencia y victoria durante los años difíciles de profundo desafío y crisis económica que debió enfrentar la Isla. 

Por otra parte, también se profundiza, como nunca antes, la cooperación de la Revolución cubana con el Tercer Mundo destacándose el desarrollo de la Operación Milagro, para recuperar la visión de miles de pacientes de América Latina y el Caribe; la continua graduación de médicos del Tercer Mundo en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas; hasta el curso 2007 - 2008, se habían graduado en centros de enseñanza en Cuba 52 662 jóvenes de 132 países y 5 territorios de ultramar. 

La matrícula del curso escolar 2008-2009 alcanzó la cifra de 30 mil 987 becarios, procedentes de 121 países de América Latina, El Caribe, África, Medio Oriente, Asia y Oceanía y 5 territorios de ultramar. En esta cifra se incluyen donde los estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina, la Facultad Caribeña, la Escuela Internacional de Educación Física y Deporte, el Nuevo Programa de Formación de Médicos y Enfermeras, diferentes especialidades de ciencias técnicas y humanidades del Ministerio de Educación Superior, carreras pedagógicas y de formación artística en las modalidades de música, teatro, danza y pintura. Del total de becarios 23 838 estudian Medicina, lo que representa un 76.9%. En la actualidad esos jóvenes graduados, principalmente de países subdesarrollados, aplican los conocimientos adquiridos en función del desarrollo económico y social de sus respectivas naciones. [4]

En la actualidad laboran en el exterior cerca de 50 mil colaboradores cubanos en 98 países y 4 territorios de ultramar, de ellos más de 37 mil pertenecen al sector de la salud. La política solidaria de la Revolución cubana creó el contingente “Henry Reeve”, para enfrentar los problemas de salud generados por las catástrofes naturales en otras naciones. Las brigadas médicas cubanas han prestado su ejemplar ayuda internacionalistas en Paquistán, Guatemala e Indonesia, países seriamente afectados por desastres naturales.

Cuba libra en el plano internacional una batalla de ideas contra las campañas de desinformación financiadas y organizadas por las instituciones norteamericanas. La política exterior cubana ha demostrado la hipocresía y la doble moral de los Estados Unidos y la Unión Europea en la antigua Comisión de Derechos Humanos. La diplomacia cubana denunció la oposición de la Unión Europea a una resolución que demandaba una investigación en el campo de torturas que estableció los Estados Unidos en la Base Naval impuesta en el territorio ocupado contra la voluntad del pueblo cubano en la bahía de Guantánamo. La diplomacia cubana ha exigido en el nuevo Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas una investigación de los abusos de Estados Unidos en la cárcel que ocupa en Guantánamo, así como respecto a los vuelos y cárceles clandestinas en el propio territorio europeo, en las que se tortura y se humilla a los prisioneros. La Unión Europea ha obstaculizado hasta hoy la investigación y el esclarecimiento de estos hechos. [5] 

El 11 al 16 de septiembre de 2006, por segunda ocasión en la historia, Cuba fue sede de la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). Este movimiento que cuentan con 119 países miembros. El gobierno cubano ratificó su compromiso con la revitalización y fortalecimiento de la unidad del MNOAL y asumió su presidencia por un período de tres años. Como presidente del MNOAL, Cuba trabajó por la paz, el respeto, la colaboración y el derecho al desarrollo para todos los pueblos, pues propuso que el MNOAL debe convertirse en un espacio para impulsar la cooperación Sur-Sur  y el desarrollo de proyectos sociales: la alfabetización, la formación de recursos humanos para la salud pública y programas que permitan el uso eficiente y racional de la energía.

La elección de la Isla para presidir esa organización fue un genuino reconocimiento a su trayectoria y defensa de los principios más nobles del Derecho Internacional. Fue también un homenaje a la resistencia del pueblo cubano, un reconocimiento a los cientos de miles de cubanos que han cumplido y cumplen honrosas misiones internacionalistas.

 La interrelación entre política interna y externa.

Cuba es un país con limitados recursos naturales y financieros que, en poco más de 50 años, tejió una impresionante red de relaciones internacionales y nexos políticos que le han permitido evitar ser derrotado por la única superpotencia del sistema internacional actual, pese a los declarados objetivos de destruirla. Cuba ha sido y es un actor propositivo en el escenario internacional, con un fuerte liderazgo tercermundista y constituye un símbolo, un referente incuestionable para importantes sectores de la opinión pública mundial.[6]
Las relaciones exteriores de Cuba son parte esencial de su política interna. La acción de Cuba en el ámbito internacional manifiesta la interrelación dialéctica entre los componentes esenciales de su política interna y externa. La participación social en el proceso revolucionario y su apoyo a las políticas gubernamentales propician mejores perspectivas para la exitosa actuación de Cuba en las relaciones internacionales.

La política exterior cubana se ampara en un profundo sentimiento de soberanía y dignidad nacional. La tradición ética del pensamiento político revolucionario cubano y de la ejecutoria histórica de la Revolución contribuye a aumentar su poder político, moral y de convocatoria mundial. Cuba siempre dice la verdad, nunca miente en lo internacional y eso es una constante ética de su política exterior.

La Revolución cubana no cambia de posturas según las coyunturas internacionales. Tampoco abandona a sus amigos, independientemente de las adversidades. Cuba no ha subordinado los intereses de otros a sus intereses nacionales. Tampoco emplea los instrumentos de colaboración y ayuda como herramienta para presiones e injerencias en los asuntos internos de otros Estados. Cuba no discrimina a los receptores de su colaboración por razones ideológicas, políticas o étnicas.


En un contexto internacional caracterizado por un desenfrenado militarismo y una grave crisis económica y social del sistema capitalista liderado por los Estados Unidos, la Revolución cubana ha demostrado su vocación humanista y su lugar de vanguardia hacia otro sistema internacional más justo, pluripolar y posible. 



[1] Véase de Marcelino Fajardo y Carlos Alzugaray sobre la contribución de Raúl Roa García, Canciller de la Dignidad, en la política exterior cubana. Revista Política Internacional (ISRI), Nro. 4, julio-diciembre, 2004.

[2] La cifra fue confirmada en una comunicación de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros adscrita al Departamento del Tesoro, organismo federal que califica arbitrariamente a Cuba como nación patrocinadora del terrorismo.

[3] Datos tomados el 10 de abril del 2012 de la página en Internet: www.cubaminrex.cu

[4] Datos tomados el 10 de abril del 2012 de la página en Internet: www.cubacoop.com. El sitio plantea como fuente el Centro de Información de la Cooperación, con  última actualización 17 de marzo de 2009. 

[5] Así fue denunciado por el canciller cubano de la época Felipe Pérez Roque. Véase su intervención en el segmento de Alto Nivel del Consejo de Derechos Humanos. Periódico Granma, La Habana, 21 de junio del 2006.

[6] Véase de Santiago Pérez Benítez. Especificidades de la política exterior cubana: Factores explicativos. Revista Política Internacional (ISRI), Nro. 5, Enero-junio, 2005.

miércoles, 21 de enero de 2015

El restablecimiento de relaciones Cuba-Estados Unidos dentro de la agenda de Obama

Por Esteban Morales

Sin dudas, Cuba ha obtenido dos triunfos en tiempo record ya están en Cuba: Ramón, Gerardo y Antonio, y Obama ha tenido que reconocer   que la política hacia Cuba es un fracaso. Por lo que de lo que se trata ahora es de formular una nueva política, tal vez no de objetivos esencialmente  diferentes a la primera, pero al menos con métodos distintos.
El discurso de Barack Obama  formula la nueva política y lo hace con una construcción interesante. No se trata de un simple discurso,  sino de una pieza de oratoria política,  que marca la estrategia con que el  presidente  está enfocando el restablecimiento de las relaciones con Cuba. Todo está dicho en el discurso;  el presidente nos dijo que quiere para Cuba y para Estados Unidos. Con toda la  valentía y honestidad que es posible suponerle. Pero no nos está regalando nada, simplemente  está reconociéndonos  el derecho que tenemos todos a luchar por lo que queremos.
La existencia del bloqueo continúa como pieza clave dentro de la estrategia del presidente, y siendo lo más difícil,   se enfoca  como algo que será tratado para su eliminación sobre la base de una negociación con el congreso,   después de  que se haya avanzado en otros temas.
Siendo la principal demanda de Cuba  y  piedra angular de la agresión histórica de Estados Unidos contra Cuba, el bloqueo queda para último;  como condicionado al comportamiento de Cuba  en otros aspectos de la negociación entre ambos países. No obstante, el presidente podrá ir adoptando medidas que  representarán  un alivio importante  de las presiones que el bloqueo de conjunto ejerce sobre Cuba, en particular sobre sus relaciones  económicas   a nivel internacional.
Primero que todo, se restablecen las relaciones diplomáticas, lo cual permite la rehabilitación de las embajadas en Washington  y en La Habana,  con vistas a garantizar la logística de las negociaciones. Ello es muy importante, porque ambos países  quedan frente a frente en igualdad de condiciones. Lo cual siempre fue la única condición que Cuba ha planteado.
La asimetría entre ambos países existe, pero no es fruto de la voluntad de nadie; lo que si no es posible permitir,  es que esa asimetría  se traslade a la política. Porque  ello  fue lo que en esencia  hizo fracasar  las negociaciones entre ambos países cuando la administración de J. Carter.
Entonces, se tratará de dos países negociando sus diferencias, pero entre los cuales ya existen relaciones diplomáticas. Por  lo que tal cosa dará más holgura y libertad de actuar a los que deberán negociar. Al mismo tiempo, que Estados Unidos reconstruye la atalaya que perdió cuando en  enero de 1961 decidió romper las relaciones con Cuba y retirar su embajada para lo cual la oficina de intereses no le ha servido.
Estoy convencido de que muchos aspectos de las negociaciones avanzarán sin grandes  problemas, ni  muchos obstáculos. Un ejemplo de ellos pueden ser:
Sin tomar en consideración, por ahora,  las implicaciones que cada uno  de ellos tiene para cuba.
-           Asuntos  migratorios.
-           Culturales e  intercambio académico.
-           Medio ambiente.
-           Correos,  comunicaciones e internet.
-           Colaboración en la interdicción del  narcotráfico.
-           Relaciones comerciales  dentro de la potestad  ejecutiva, tarjetas de crédito, 
            relaciones bancarias en general.
-           Aspectos financieros ya acordados  para facilitar las relaciones migratorias.
-           Remesas, paquetes, otros beneficios.
-           Intercambio “pueblo a pueblo”.
-           Ayuda humanitaria, solidaridad y remesas para proyectos sociales.
-           Conversaciones alrededor de la base naval de Guantánamo.
-           Viajes  turísticos de norteamericanos a Cuba.
-           Liberación de prisioneros.
-          Cierto intercambio tecnológico, amparado por proyectos culturales,       
            académicos y  artísticos previamente acordados.
-           Otros asuntos consulares.
En realidad existe toda una gama de actividades, de las cuales  algunas vienen realizándose   ya y otras  recibirán más apoyo  de financiamiento para su realización.
Las mayores complejidades de la negociación  se producirán  con aquellos asuntos de la agenda del presidente  que tienen que ver con el régimen económico  y político cubano. Un ejemplo de ellos pueden ser:
-           Niveles  de alcance  de la privatización.
-           Libertades para importar  y exportar.
-           Organizaciones laborales y sindicalización.
-           Libre sindicalización.
-           Derechos humanos.
-           Democracia.
-           Libertades individuales.
-           Inversiones
-           Contrataciones y  régimen salarial.
Todo parece indicar que en estos últimos  puntos están los asuntos más complejos a negociar. Dado que las administraciones norteamericanas en estos años, han pretendido siempre  obligar a Cuba  a cumplir la  carta democrática de la OEA; principios de democracia y derechos humanos y economía de mercado,  que pretenden homogeneizar  el sistema político cubano,  considerando a los de Estados Unidos como modelo  universal de democracia.
Pero si la negociación no será fácil  para Cuba, creo que  tampoco lo será para Estados Unidos, que con las guerras que ha librado y continua  librando,  las torturas y las cárceles secretas, entre otros,  ha acumulado un largo expediente que  no lo sitúa  en  posición  ventajosa  para la discusión  de estos temas; a los cuales se han  sumado el racismo,  el abuso policial en las  cárceles y ciudades norteamericanas.
Además, Estados Unidos, en particular con su política hacia Cuba, ha contribuido mucho a la desmoralización y  destrucción ética de los principios que durante años ha esgrimido para agredirnos. Utilizando instrumentos, como por ejemplo, poner a Cuba en la lista de países terroristas, asunto este último que les resulta imposible  justificar.
Este último será un debate largo y difícil, que incluso  no  se decide en la discusión de los temas,   sino en la dinámica política interna de Cuba. En la correlación de fuerzas políticas internas que los cambios económicos  generen, logrando llevar a Cuba hacia un régimen de economía  en  que la Isla pueda sostener  la  opción socialista que ha escogido. Siendo esta última, la dinámica  que Obama quiere desplegar  y sobre la que desea  influir dentro de Cuba. Por lo que en el discurso del presidente  hay tres asuntos claves: el cambio de prisioneros;  el proceso de  restablecimiento de las relaciones entre ambos países y  el interés de Obama  por  cambiar el régimen  político  en Cuba.
El despliegue de la agenda presidencial, desde sus primeros pasos,  desde el propio  discurso, ya cuenta con un ambiente internacional de apoyo,  que va creciendo y lo hará más, según los lideres, sobre todo del hemisferio, vean que las negociaciones para llegar a la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos avanzan.
Ello sin dudas, representa un incremento de la popularidad de Obama  a nivel internacional. Internamente la  nueva política  también cuenta con un  apoyo importante, que de inmediato, repercutirá positivamente en la  popularidad del presidente.
Obama tendrá que enfrentar la oposición que le viene del congreso, de esa derecha formada por Marco Rubio, Díaz Balart, Ileana Ross, Bob Menéndez, entre otros; pero  lo hará desde una posición para defender el cambio de política,  en la que cuenta  con  bastante apoyo interno e internacional y argumentos más que suficientes. Mientras que la parte republicana o no,  opositora, estará defendiendo el statu quo. Por lo que no es difícil augurar, que estos últimos tienen casi  perdida la batalla, en el orden ético y político. Aunque se aferraran a los mecanismos  administrativos congresionales, para, en términos prácticos,   tratar de frenar  la  aplicación de  las medidas  del presidente.
Pero esa batalla de los congresistas republicanos   contra las iniciativas de Obama, no podrá  prolongarse más allá  del peligro que ella pueda  representar para que los aspirantes republicanos pierdan la simpatía  ante   los procesos electorales del 2018. Y que  la impopularidad  que los ataques contra Obama puedan provocar  para que un candidato republicano logre  acceder a la presidencia. Luego auguro que la pelea no durará mucho,  la inteligencia y el pragmatismo de Obama han brillado, cuando seleccionó  el momento  para dar el giro de la política hacia Cuba.
Pienso  que por varias razones.
-           Ya habíamos dicho que de todos los conflictos que Obama tiene en su política exterior, el caso de Cuba es el que reúne mejor las condiciones  para obtener resultados rápidos, de impacto global y hemisférico  y sin extraordinarios gasto de recursos. Sobre todo comparándolo con el medio oriente.
-           Cuba le sirve a Obama para terminar con una política que al cabo de más de 50 años, ya presentaba costos de oportunidad insostenibles, sin ningún beneficio. Tratar de solucionar otros conflictos le ha costado mucho, sin que aún puede exhibir  logros significativos.
-           Solucionar el conflicto con cuba representa una gran ayuda para la política exterior norteamericana en el hemisferio. La cual ya había sido fuertemente cuestionada con vistas a la cumbre de las Américas de abril del 2015.
-           Cuba,  paulatinamente,  ha comenzado a mostrar que la colaboración con Estados Unidos  puede tener beneficios nada  despreciables para ambos  países: en términos de la colaboración en la salud, la ciencia, la  educación, el narcotráfico,  la seguridad ambiental y el  intercambio económico, etc.
-           Cuba había devenido a nivel internacional  un conflicto ético  para Estados Unidos con las naciones pequeñas. Que durante años han observado la resistencia heroica  de Cuba y la  incapacidad meridiana   de Estados Unidos para doblegarla.
-          La comunidad cubana en los Estados Unidos ha dejado de ser monolítica, generando corrientes de pensamiento y de comportamiento político, que crecientemente cuestionan la vieja política hacia Cuba. Beneficiando considerablemente a Cuba.
-           El bloqueo ha dejado de ser aceptado a nivel internacional, aun por los aliados de estados unidos y fuertemente cuestionado dentro de la sociedad norteamericana  en general, dentro del mundo académico, científico norteamericano, social y religioso,  resulta prácticamente imposible encontrar quien apoye esa política.
-           Después del caso de Elián González, la sociedad civil norteamericana, comenzó a reaccionar  de manera negativamente  creciente ante la política seguida por Estados Unidos contra Cuba.
-           Las administraciones norteamericanas con su política han tratado de cambiar a Cuba, pero quien ha resultado aislada a nivel internacional  y cambiada internamente, respecto a  Cuba,  ha sido la sociedad norteamericana.
El cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba, iniciado por Obama responde a una realidad que solo un grupo reducido no alcanza a ver. Diríase, principalmente entre  aquellos que se habituaron  a vivir de la política hacia Cuba, como un negocio más.
Los que hoy se oponen a la política de Obama hacia Cuba, son aquellos que hicieron de la contrarrevolución un modo de vida  y de la distribución de los dineros de la Usaid  una de sus actividades políticas preferidas.
Romper con ese andamiaje  del dinero fácil  para  tantos,  va a ser algo muy difícil. por lo pronto el director de la Usaid renunció   recientemente. Parece estarse acabando la época del dinero fácil, para radio Martí, tv Martí, una televisión que no se ve en Cuba, tal vez se    acaben  las escuelitas para formar lideres;  el dinero para viajar en primera clase y hospedarse n buenos hoteles para ir a echar pestes de Cuba en Europa., etc. Y todo eso es parte del modo de vida de los que sostenían la política que ahora Obama quiere cambiar.
Porque   Obama no  solo tiene que cambiar  la política hacia Cuba, sino también desbaratar la maquinaria  que consumía los  dineros  del contribuyente norteamericano,  para hacer una política contra Cuba, que ahora se muestra hay que cambiarla,  porque no dio los resultados esperados. Todo ese  dinero es posible ahorrárselo y estoy seguro que daría para financiar casi dos embajadas norteamericanas en La Habana. Lo cual es más aceptable para el ciudadano estadounidense, que durante más de 50 años financio una política de la que no  ha   podido ver  sus  resultados. Son muchas las cosas de las que Obama puede desembarazarse al cambiar la política hacia Cuba. Mucha corrupción, burocratismo y oportunismo acompaño siempre a esa política.
Pero le advertimos a Obama, para que no se llame a engaño.
Por parte de muchos cubanos  no será fácil imaginar una política en la que Estados Unidos lo que persiga no sea otra cosa que volver a apoderarse  de la Isla.   Aunque no está demás pensarlo, porque en ello pesa demasiado la historia entre ambos países;  por mi parte, creo que hay que actuar sin prejuicios y darles el beneficio de la duda. Aprendiendo  a vivir  dentro de las tendencias generales de este mundo, en el cual, todos tenemos derecho a exigir que los demás se parezcan a nosotros.
Por su parte, Cuba debe brindar su máxima colaboración para que esa política de nuevo tipo avance. Es la única alternativa posible para coexistir en paz. Claro que de ambas partes siempre habrá quienes miren  con la  desconfianza, de si la Isla está vendiendo su independencia y  soberanía,  o si Estados Unidos quiere hacer de Cuba un “hijo bobo” por nada a cambio. Ante ambas actitudes, de los dos lados,  como diría el poeta “cierra la muralla”.

 Tomado de la UNEAC/blog Moncada, Lectores en el Mundo

jueves, 28 de febrero de 2013

La independencia de la política exterior cubana en la década del sesenta.

 Por Pablo A. Ginarte Sampedro

El avance de la economía cubana enfrentó múltiples dificultades después del triunfo de la Revolución. A los obstáculos propios del proceso de desarrollo, se sumaron los efectos del temprano bloqueo de los Estados Unidos, la pobre dotación de recursos naturales y el arrastre de las condiciones de subdesarrollo heredadas de la república neocolonial.En el complejo escenario de enfrentamiento con el imperialismo norteamericano, un factor de notable importancia que permitió a Cuba sobrevivir y emprender el largo camino de las transformaciones socialistas fue la colaboración económica, financiera y tecnológica recibida de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y de otros países socialistas.

Tal vez el sector externo de la economía cubana sea uno de los factores más complejos a analizar durante toda nuestra historia. El rasgo más característico de nuestra economía hasta 1958 fue sin dudas, su enorme nivel de dependencia externa a los Estados Unidos, los cuales eran el centro para la toma de las decisiones estratégicas de la economía del país.Después de 1959, la estrategia de desarrollo aplicada por Cuba enfrentaría también el enorme obstáculo de su alta sensibilidad externa, que incluso se incrementaría a partir de los requerimientos propios del proceso de desarrollo. No obstante, la economía cubana obtuvo la generosa ayuda del campo socialista europeo, y especialmente de la URSS. Sin embargo, el país debía enfrentar aún el retraso en el desarrollo de su producción agropecuaria, la falta de integración interna de la economía y las dificultades de un modelo de desarrollo extensivo; por lo que se demandaba un aumento acelerado de la productividad del trabajo y un mayor aprovechamiento de la ciencia y la técnica en la producción y los servicios, a lo que se añadía la necesidad de un sistema de dirección económica más eficiente.

En esta etapa, el país recibió más de mil millones de pesos en créditos para el desarrollo, de los países socialistas europeos, entre ello la URSS. Estos cubrieron también déficits comerciales por más de dos mil millones de dólares entre 1959 y 1989. Adicionalmente, entre 1961 y 1991, el bloqueo norteamericano costó al país más de treinta mil millones de dólares[1], lo que provocó un impacto económico muy negativo y neutralizó, en buena medida, el financiamiento externo recibido. Toda esta desventajosa situación para la Isla, generó lógicamente un alto nivel de endeudamiento en la economía cubana, y así como un alto grado de dependencia económica de la URSS. Así, la deuda estimada con alcanzaba más de mil millones de rublos convertibles para 1989[2].

Por su parte, la deuda externa en moneda libremente convertible se situaba, al cierre de ese año, en más de seis mil millones de pesos.En resumen, en el contexto de las relaciones económicas con el exterior los vínculos con la URSS desempeñarían un papel determinante. A pesar de esta situación, la Isla lograría desarrollar una política exterior independiente, que si bien se encaminaba hacia la alianza política con el campo socialista en general, tenía muy bien definidas sus estrategias, objetivos y tareas en política exterior, aún cuando muchas de estas decisiones podrían no estar en concordancia con la política exterior de una superpotencia como la URSS.

Introducción

En el ámbito de las Relaciones Internacionales, las relaciones asimétricas entre los Estados han ocupado siempre un espacio importante en el desarrollo teórico de esta disciplina. Sin embargo, la mayoría de los estudios al respecto ofrecen la visión del país más desarrollado, desechando la perspectiva de los países menos favorecidos. Ambos casos son parte innegable del sistema internacional y las distintas formas en las que los países se relacionan deben ser, por lo tanto, profundamente estudiadas.

Durante la Guerra Fría, el sistema bipolar rígido[3]imperante obligaba a las potencias a buscar aliados, muchas veces denominados Estados satélites[4], que permitieran la propagación de su ideología y la contención del enemigo. Con estos objetivos, los Estados Unidos de América y la Unión Soviética iniciaron una lucha ideológica, principalmente dirigida hacia los países subdesarrollados, con el fin de sumarlos al grupo de partidarios que cada bloque poseía. Por este motivo, para inicios de la década del sesenta el sistema internacional era testigo de una intensa pugna entre estos dos importantes bloques de poder. Se trataba de una situación hostil entre dos sistemas políticos opuestos, pero en competencia por el predominio en el sistema internacional. A partir de la década del sesenta estas superpotencias entran a disputarse su influencia sobre los países considerados estratégicos, ya sea por su riqueza natural o por su situación geográfica privilegiada. En la mayoría de los conflictos de esta etapa, cuando uno de ellos era apoyado por Estados Unidos, inmediatamente la Unión Soviética respaldaba a su contrincante o viceversa.[5] 


Un caso peculiar fue la relación que surge entre la Unión Soviética y Cuba tras el triunfo de la Revolución en 1959[6].Esta nueva relación respondía a múltiples intereses, no sólo al apoyo a la Revolución Cubana, pues desde ese momento, la Unión Soviética vería en Cuba el medio para insertar su influencia económica y política en América Latina y difundirla por el resto del continente, área de amplio dominio del imperio norteamericano. 

En 1972, Cuba entraría en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), lo cual lleva a la Isla a integrarse cada vez más al bloque socialista, intensificándose la influencia económica y política de la URSS en Cuba, y aumentando así, su dependencia económica. Sin embargo, aunque puede resultar polémico este debate, es interesante analizar si esta dependencia se concentraba sólo en el aspecto económico o se extendía a otros ámbitos, entre ellos el político. Por tal motivo, esta investigación se centra en la relación entre Cuba y la Unión Soviética durante la década del sesenta, situándola no sólo en un marco estructural de dependencia económica, sino también en un contexto de independencia política en contraste con dicha dependencia. Se analiza aquí la autonomía de la política exterior cubana en esas condiciones de dependencia y en el contexto de un sistema internacional bipolar rígido y hegemónico.



CAPÍTULO 1:
Dependencia económica de Cuba en la década de los sesenta.

Para 1960, el sistema internacional ya experimentaba la división en bloques causada por la Guerra Fría y con ésta, la intención de cada superpotencia de sumar a sus filas la mayor cantidad de aliados posible. Es por esto que Latinoamérica se convertía en unaregiónimportante en el enfrentamiento que mantenía en estado de alerta a las dos superpotencias y, conjuntamente, al mundo entero[7].

1.1 Concepto de dependencia

El concepto de dependencia ha sido usado por diferentes escuelas académicas para referirse a aquellos aspectos de la asimetría estructural entre actores en las Relaciones Internacionales. La definición de dependencia conlleva a connotaciones de subordinación y sumisión de los países en desventaja frente a las potencias mundiales o regionales. En efecto, el concepto de dependencia es una variable propia de las relaciones asimétricas entre los Estados, en la que es evidente la capacidad que tienen los Estados mejor favorecidos de influir sobre las decisiones de los Estados menos favorecidos[8], ya sea a través de cambios coyunturales en las relaciones o en condicionamientos resultado de un aspecto especifico de las mismas, como es el caso dela dependencia comercial, la cual se refiere al alcance de un potencial control externo de una potencia sobre unpaís dependiente a través de su comercio[9].

Este concepto, sin embargo, no es suficiente para darle una base teórica a la investigación e intentar dar respuesta a uno de nuestros principales problemas a analizar: la independencia de la política exterior de Cuba en contraste con su dependencia económica a la Unión Soviética durante la década de los sesenta.

1.2 Teoría clásica de la dependencia

Este enfoque, principalmente dirigido hacia el análisis de las relaciones desiguales del sistema capitalista imperante, ofrece dos conceptos claves: el de centro y el de periferia. Esta división hace referencia a que la economía internacional está formada por países desarrollados y subdesarrollados. Esta condición sugiere, asimismo, que las estructuras de producción en cada uno son sustancialmente diferentes. La del centro es homogénea y diversificada, porque coexisten actividades económicas de sectores con distintos resultados de productividad; mientras que la de la periferia es heterogénea y especializada, porque su sector de exportación tiende a concentrarse en una o pocas materias primas.[10]

Según esta teoría, la responsabilidad tanto de los centros de poder como de la periferia es muy grande. Es una responsabilidad compartida, por lo que para salir de este intercambio desigual, existe una única estrategia: si no es la revolución socialista, por lo menos debería ser la ruptura con la economía capitalista mundial, puesto que la relación de dependencia se inscribe por naturaleza en este sistema. Lo anterior explica el auge de la Revolución Cubana y la transformación de las políticas de la Isla en manos del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, posterior al derrocamiento de la dictadura de Batista. Consecuentemente, se hace necesario conocer el escenario político-económico que vivía Cuba en la década anterior a este período, incluyendo las relaciones con Estados Unidos; para luego analizar la dinámica interna de la Isla respecto a la transformación política y económica, haciendo énfasis en el ámbito económico de las relaciones soviético-cubanas a través de la identificación de los principales acuerdos comerciales que se dieron entre los dos países y lo que éstos significaron para la Isla.

1.3 Situación económica en la década anterior. Los años 50.

Los años prerrevolucionarios en Cuba estuvieron caracterizados por una economía de mercado abierta que situaba al sector azucarero como la base exportadora de la Isla. Aunque siempre en expansión, este sector era víctima de la inestabilidad de los precios internacionales y cuotas de compra, por lo que no llegaba a generar un ingreso estable para Cuba. Las relaciones comerciales se daban principal y casi exclusivamente con Estados Unidos, dando por resultado que la economía cubana fuera profundamente dependiente de la estadounidense. Esta inevitable relación se debía, entre otros aspectos, a la proximidad geográfica, aspecto clave que jugaría un papel preponderante en las relaciones entre los dos principales actores (URSS-EE.UU.) y los dos bloques de poder de la Guerra Fría.

La gran apertura de la economía cubana, su fuerte dependencia de las exportaciones y del mercado mundial de azúcar, así como las cuotas y precios que ofrecía Estados Unidos, sumado a las alteraciones en su política interna, repercutían de manera significativa en la economía de la Isla, creando considerable inestabilidad. La economía cubana era totalmente dependiente a la de Estados Unidos.[11] El escenario político de la Isla durante la década del cincuenta obedecía a las órdenes del régimen dictatorial pro norteamericano de Fulgencio Batista, resultado de un golpe de estado militar apoyado por los Estados Unidos, el 10 de marzo de 1952. Esta situación sería el catalizador para que Fidel Castro denunciara la violación de la Constitución realizara, aunque sin éxito, asaltos armados contra cuarteles del régimen, considerando que la respuesta armada sería la única salida a la dictadura. Estasituación llevó a la captura, aprisionamiento y juzgamiento de los asaltantes. Fidel, después de ser amnistiado, se exilia en México, donde crea el Movimiento 26 de Julio y conoce entre otros revolucionarios, a Ernesto Che Guevara. Durante los años siguientes, formó un núcleo guerrillero armado que en 1956, desembarca en la playa de las Coloradas y se interna en la Sierra Maestra. Pasadosdos años, el Ejército Rebelde logra derrotar al ejército de Batista. El 8 de enero de 1959, Fidel entra en La Habana y proclama el Triunfo de la Revolución.

1.3.1 Aplicación de esta teoría

Siguiendo los lineamientos teóricos antes expuestos, la situación prerrevolucionaria de dependencia que existía entre Estados Unidos y Cuba puede resumirse en:
      Existía un centro (Estados Unidos) y una periferia (Cuba).
      El ingreso de divisas a Cuba se basaba en la exportación de un solo producto: azúcar. Estados Unidos exportaba a Cuba productos manufacturados, cuyo costo de producción teníaun valor superior al de los productos primarios exportados por Cuba. Esto resultaba en un intercambio desigual que impedía a Cuba, como el resto de los países pobres, generar ingreso suficiente para pagar sus importaciones (eterna deuda externa).
      Cuba como país periférico exportaba bienes primarios (azúcar, tabaco) cuyos precios fluctúan con más intensidad que los bienes finales (manufacturas) importados desde Estados Unidos.
      La anterior situación hace que Cuba (periferia) fuera dependiente de Estados Unidos (centro), pues aun teniendo la oportunidad de mantener relaciones comerciales con el resto del mundo, la concentración del comercio cubano con la superpotencia lo convertía en casi su único socio comercial. Asimismo, esta dependencia estructural se extendía desde lo económico hacia lo político, social y cultural, pues cualquier gobierno cubano que se situaba en el poder respondía en gran medida a los intereses norteamericanos.

Esta situación, sumada al triunfo de la Revolución Cubana y a la constante inconstancia en la compra del azúcar cubana por parte de Estados Unidos, hizo que la Unión Soviética viera en la Isla la oportunidad de suplir dicha compra ya que, además de la afinidad ideológica que se produce tempranamente, tiene Cuba una importancia geoestratégica que le permitía al poder soviético entrar al continente de manera directa, pues al estrecharse las relaciones soviético-cubanas, ésta última sería útil como un vecino incómodo para Estados Unidos. Por este motivo, cuando Fidel toma el control político y luego restablece las relaciones diplomáticas con la URSS, Estados Unidos arremete económica y políticamente contra la nueva sociedad cubana, ocasionando el fin de las relaciones entre ambos países. Cuba ve entonces en la Unión Soviética además de un aliado político, la única posibilidad de reemplazar a EE.UU. como su principal socio comercial.

La estructura bipolar del sistema internacional de la época jugó un papel importante en el desarrollo de las relaciones entre Cuba y las dos superpotencias. De hecho, Fidel no pretendía prescindir de las relaciones comerciales con Estados Unidos. Fue la intensa ofensiva norteamericana contra la Isla, incluyendo acciones terroristas y medidas económicas unilaterales desde el mismo 1959, la que obligó al cese de las relaciones entre ambos países. Esta situación, sumada al impedimento de comercializar con América Latina, tras la expulsión de la Isla de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962, fue la que obligó a Cuba a concentrar su atención en el otro polo de poder de la época, la Unión Soviética, aun cuando era sólo cuestión de tiempo que la afinidad ideológica uniera a las dos naciones. Además, la coyuntura bipolar la que obligaba a pertenecer a uno u otro bloque[12].

1.4 La década de los sesenta: transformación de la economía cubana.

La década del sesenta fue testigo del inicio de la importante y gigantesca relación comercial entre Cuba y la URSS, representada en el trato económico preferencial que se le daba a la Isla, sobre todo, a través de acuerdos bilaterales referentes al comercio y a la compra, por parte de la URSS, de la mayor parte de la producción de azúcar cubana. Lo anterior, fue resultado del intento cubano por reducir la dependencia económica de Estados Unidos, manifestado en la nacionalización de todas las inversiones estadounidenses, lo que impulsó la imposición del bloqueo económico de Estados Unidos sobre la Isla y el cese de las relaciones entre ambos países. Esto permitió que Fidel expusiera abiertamente el fuerte vínculo que existía con la URSS, el carácter socialista de la Revolución Cubana y preparó el terreno para su acercamiento con el otro bloque de poder de la época.

A falta de socios comerciales y con la necesidad de convertirse en un actor protagónico del sistema internacional especialmente en el área latinoamericana, Cuba solo tenía al alcance el mercado soviético, el cual se convirtió rápidamente en el mayor y casi único consumidor de productos cubanos, el cual además le otorgaba créditos preferenciales a la Isla, pero que esta no podía llegar a pagar; toda esta situación provocó que nuestra economía se volviera gradualmente más dependiente. Esto se ve reflejado en los acuerdos comerciales efectuados por ambos Estados, y en los que también participaban la mayoría de los países del bloque socialista[13], que brindaban a la Isla grandes ingresos. No obstante, es indispensable hacer un recorrido por la transición de la política económica interna que enfrentaba la Isla y cómo ésta facilitó o dificultó el crecimiento económico de Cuba y su dependencia de la URSS, antes de identificar los principales acuerdos entre Cuba y la Unión Soviética de esta etapa.

1.4.1 Evolución de la política económica interna de Cuba. 

Ya entabladas las relaciones cubano-soviéticas, y dada la coyuntura internacional y la correlación mundial de fuerzas, era natural que un país pequeño y subdesarrollado como Cuba, acudiera a una gran potencia económica y militar en búsqueda de asesoría para la transformación de su estructura política y económica, y aún más cuando existía afinidad ideológica entre ambas naciones. Las reformas institucionales, políticas y económicas de 1960 y 1961, casi exactamente marcan un paralelo con el inicio de la asistencia económica soviética a Cuba. Es imposible afirmar que esta asistencia impulsara estas reformas, sin embargo, existen pocas dudas en cuanto a que la influencia soviética creció con la asistencia y ayudó a formar la estructura política y económica de Cuba. Sin embargo, para Cuba no resulto fácil la transición hacia el modelo económico socialista, caracterizado por la centralización, pues para ello fue necesario tomar decisiones económicas rápidamente. En este sentido, se vivieron dos fracasos en el intento por adaptar este modelo a la Isla. El primero fuela estrategia de desarrollo basada en una industrialización rápida con diversificación agrícola, y el segundo, el modelo de planificación descentralizado que proponía el socialismo característico de la revolución soviética.

Por esta razón, los líderes cubanos empezaron a cuestionar la efectividad del modelo soviético para la Isla, ya que la economía cubana del momento, difería totalmente de la soviética: era insular y dependiente, carecía de estabilidad y era realmente nueva para garantizar el progreso y la consecución de los ideales propuestos por la Revolución. Se decidió entonces, prorrogar la industrialización pesada y volver al azúcar como motor del desarrollo económico[14]. Siguiendo esta decisión, Cuba volvió nuevamente a la situación del monocultivo, que era lo que justamente trataba de evitar la transformación económica antes propuesta. A un lado quedaron los planes de diversificación agrícola, y aún más los de desarrollo de otros sectores económicos. No obstante, esta se convertía en la salida más prudente, teniendo en cuenta que en 1962-63, Cuba había experimentado un descenso considerable de las exportaciones azucareras, provocando una grave crisis económica que llevó a la Isla a importar alimentos y productos, cuyos costos superaban los ingresos provenientes de las exportaciones de azúcar. Esto, llevó a Fidel a declarar que el programa de industrialización y diversificación económica debía ser pospuesto por varios años, y que el azúcar debía ser el foco de la economía cubana durante varios años más[15].

Entre 1964-66, la anterior situación desencadenó un gran debate ideológico y económico dentro de los mismos líderes, quienes manejaban dos corrientes distintas en cuanto al modelo de organización económica. En el verano de 1966, Fidel anunció las nuevas directrices de la organización económica, las cuales buscaban incrementar el control del Estado sobre la agricultura, imponiendo medidas sobre el uso de la tierra y sus producciones, resultando en una completa planificación central que, para 1970, con el fracaso de la zafra de los 10 millones, ya mostraba signos negativos y forzaba una vez más a cambiar el modelo de organización económica que se desarrollaba en la Isla. En términos generales, en la década de los sesenta, era evidente que la simple acumulación de beneficios económicos no bastaría para lograr una sociedad más solidaria ni un cambio en la conciencia social.

Esto demuestra que, aplicando la dualidad centro-periferia, aun cuando la dinámica de los centros tiende a penetrar profundamente en la estructura social de la periferia; es una dinámica limitada pues, este desarrollo se desenvuelve tardíamente en una estructura social que presenta importantes disparidades con la estructura evolucionada de los centros. Ahora bien, teniendo en cuenta la inefectividad en el proceso de reformas económicas en Cuba durante la década de 1960, y aun cuando la URSS consideraba el modelo económico cubano poco ortodoxo, las relaciones soviético-cubanas lograron profundizarse a través de varios acuerdos comerciales y de asistencia económica y técnica, los cuales le permitieron a Cuba sobrevivir y sostenerse.

1.4.2 Principales Acuerdos Comerciales con la Unión Soviética. 

En línea con las metas nacionales cubanas, se celebra el 5 de febrero de 1960 en La Habana, una feria científica, cultural y técnica soviética, liderada por Anastas Mikoyan, uno de los altos diplomáticos enviados a la región por Nikita Jruschov. Desde este momento se inician formalmente las relaciones económicas soviético-cubanas, pues desde aquí la economía estuvo marcada cada año por una actividad o suceso diferente, que indiscutiblemente iba de la mano con los ideales de la Revolución y la ayuda soviética a la Isla. El mismo día, el gobierno soviético hizo un pedido de 345,000 toneladas de azúcar cubana, el cual fue anunciado por Mikoyan durante la apertura de la exhibición. El 13 de febrero, un acuerdo comercial fue firmado, en el que la Unión Soviética se comprometía a comprar 425,000 toneladas de azúcar en 1960, y 1 millón de toneladas de azúcar cada año durante los 4 años siguientes[16].

Este primer acuerdo comercial de 5 años (1960-64) otorgaba trato preferente a la Isla, y simultáneamente un crédito de 100 millones de dólares, el cual debía ser usado para la adquisición de maquinaria, productos químicos y asistencia técnicade la URSS, así como para el suministro de petróleo a la Isla. Entre 1961-64, la URSS concedió a la Isla nuevos préstamos para el desarrollo de la industria. A mediados de 1961, extendió un crédito de 100 millones de dólares para las industrias de cobalto y níquel. Al año siguiente, otro crédito por el mismo valor, para construir 20 fábricas y desarrollar la industria química. En los años posteriores (1963-64), Cuba recibiría dos créditos más por valor de 250 y 300 millones de dólares, que servirían para financiar la gran cantidad de importaciones provenientes de la URSS[17].En principio las exportaciones de azúcar cubana a la URSS representaban un grado importante en los ingresos de la Isla; sin embargo, un par de años después (1962-63), el decrecimiento de la producción y una grave crisis económica doméstica, llevaría a un decrecimiento de las exportaciones y un aumento en las importaciones.

Para el período de 1964-1966, la economía cubana dependía nuevamente del azúcar y dependía de las exportaciones de ésta, por lo que los mecanismos internos estaban orientados a la agricultura y el comercio exterior.Pero la situación cubana se agravaba porque en el resto del planeta los precios del mercado eran determinados internacionalmente y por países altamente industrializados, razón por la cual los planes propuestos para 1962-1965 debieron suspenderse sin impedimento alguno, pues en su lugar debieron empezar a crear planes de desarrollo económicos de acuerdo a la realidad y necesidades inmediatas de la Isla tales como los planes sectoriales creados para el azúcar, la ganadería y la electricidad. Para 1965, la dependencia comercial de la URSS se intensificabadebidoa los precios preferenciales, el pobre precio mundial y el aislamiento hemisférico de Cuba[18]

No obstante, ese mismo año se implementa el plan más importante para el desarrollo agrícola azucarero, Plan Prospectivo Azucarero (1965-1970), el cual incluía una inversión preliminar de mil millones de pesos y que buscaba en primera instancia ampliar la tierra cañera un 50%, en segunda instancia ampliar la tierra cultivada e irrigada, mecanizar las instalaciones agrícolas e implementar el uso de fertilizantes en todo el sector. La URSS firmó un acuerdo sexenal económico (1965-70) por el cual se comprometía a aumentar las importaciones anuales de azúcar cubana de 2 a 5 millones de toneladas en dicho período, por un total de 24 millones de toneladas a 6.1 centavos la libra, un aumento de casi el 50% respecto al precio anterior. Además la URSS otorgó ayuda técnica a Cuba por valor de 138 millones de dólares para expandir y modernizar la industria azucarera y, posteriormente, otros 46 millones de dólares para el mismo fin. Finalmente se reanuda el crecimiento económico de la Isla para esta época, pues el precio de la zafra aumentó en el mercado mundial. A pesar de haber sacrificado el programa de industrialización, el plan sectorial azucarero logró justificar con ventajas comparativas las buenas condiciones del mercado para el producto y su desarrollo. En resumen, la gran cantidad de exportación de azúcar con destino soviético permite considerar que, en efecto, la atención que la Isla recibía del mundo socialista no se basaba simplemente en motivos económicos, sino más bien era considerada como un gesto político, sumado a la importancia geoestratégica de la Isla y su afinidad ideológica que le facilitaban a la superpotencia la lucha contra el capitalismo, siendo Cuba el único estado comunista de América.

1.4.3 Aplicación de la concepción centro-periferia

Anteriormente se hizo la observación de que para salir del intercambio desigual entre el centro y la periferia, ocasionado por cualquier situación de dependencia, una estrategia es la revolución socialista, tal como lo demuestra el desenlace de la relación de dependencia en el caso cubano-norteamericano. No obstante, la anterior situación también implicó una dependencia única de Cuba resultado de la asistencia económica prestada por la URSS. Es por esta situación que podemos utilizar la concepción centro-periferia, porque Cuba ya era dependiente económicamente de la URSS. Existía un centro (URSS) y una periferia (Cuba), cuya relación comercial y de intercambio era desigual. Cuba seguía apoyándose en la exportación de materias primas, especializándose en el azúcar luego de varios intentos fallidos por diversificarse, mientras la URSS exportaba a Cuba manufacturas y bienes industriales cuyos costos superaban enormemente el valor de los ingresos de la Isla, resultando así en una balanza comercial negativa durante casi toda la década de los sesenta. Sin embargo, a pesar de los recursos financieros y la ayuda militar que la URSS le prestaba a Cuba, no lograron irradiar plenamente sus ideas e implantar sus decisiones para beneficio propio y en detrimento de los intereses nacionales de Cuba.

Se aplican además los conceptos centro y periferia porque Cuba era dependiente; sin embargo, no se aplican los lineamientos adicionales inherentes a la Teoría de la Dependencia, pues la dependencia de Cuba a la URSS estuvo forzada debido a la bipolaridad del sistema internacional que obligaba al resto del mundo a alinearse con uno u otro bloque de poder. En este caso, Cuba no tiene otro camino que convertirse en una periferia sui generis (pues no existe en este caso una explotación del bloque socialista sobre la Isla ni un mantenimiento del subdesarrollo en beneficio del centro) de la URSS. De hecho, tal como se ha manifestado anteriormente, Fidel no pretendía prescindir de las relaciones comerciales y políticas con Estados Unidos. En efecto Cuba adoptaba, en la Conferencia de Países No Alineados en Belgrado (septiembre de 1961), una política de no alineamiento[19]. Sin embargo, después de un cambio revolucionario que llevaba a la adopción de la no alineación a Cuba, los Estados Unidos prosiguieron con medidas comerciales, económicas y actos que no dejaron a esta pequeña nación sino una opción: buscar ayuda en otra parte[20]. En consecuencia, y en concordancia con la teoría de la dependencia, fue el capitalismo, como factor de cohesión para la aplicación de la teoría al caso comunista, el causante de la dependencia de Cuba frente a Estados Unidos, y del mismo modo es el capitalismo el causante de que Cuba dependiera de la Unión Soviética cuando las puertas se le cerraron en Occidente, por no ser respetado su derecho de autodeterminar su forma de gobierno.

De esta manera, la teoría de la dependencia encuentra en Cuba un replanteamiento de sus lineamientos cuando el sistema internacional responde a una lógica bipolar, con uno de los polos con ideología comunista. En esta coyuntura, la teoría también es aplicable a la ideología comunista como consecuencia del capitalismo. Es decir que en este caso, el capitalismo es también el detonante de la dependencia pues, si de hecho, Estados Unidos y Occidente no hubiesen bloqueado a Cuba, ésta hubiese mantenido relaciones comerciales con todos los países, aun estando enlazado ideológicamente con la URSS[21], lo que hubiese evitado la dependencia exclusiva de Cuba en relación con la asistencia económica soviética. A lo largo de este capítulo se pudo observar que si bien existe una dependencia económica de Cuba frente a la URSS, no tienen cabida los demás lineamientos de la teoría clásica de la dependencia, como la explotación a favor del centro. Esto se debe a que a pesar de existir un modelo de centro-periferia, no existía la explotación de la periferia por el centro, puesto que era una situación sui generis, en la medida en que se creó un orden centro-periferia en un polo de poder no capitalista.


CAPÍTULO 2: 
Independencia de la política exterior de Cuba durante la década de 1960.

La década de los sesenta inicia con una Cuba envuelta en un gran proceso de cambios que formaban la revolución socialista, la cual ostentaba entre sus principales objetivos, la internacionalización del socialismo, principalmente hacia Latinoamérica, Asia y África, y la lucha enérgica contra el imperialismo, liderado por Estados Unidos, antiguo socio comercial mayoritario de la Isla. Desde el inicio, los principales líderes de la revolución, Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, tenían la gran aspiración de multiplicar el caso cubano a lo largo de todo el territorio latinoamericano, considerado éste principalmente área de influencia norteamericana, para luego pasar al continente africano. Con este objetivo en mente, se hace obvia la necesidad de llevar a cabo importantes decisiones en política exterior de la Isla. En este sentido, identificaremos los principales actos de política exterior llevados a cabo por el gobierno de Cuba durante esta década, y que permitirán afirmar que, efectivamente, durante nuestro período de estudio, el gobierno cubano llevó a cabo políticas independientes en cuanto a la construcción y diseño de su política exterior, a pesar de su alto grado de dependencia económica frente a la Unión Soviética.

Para efectos de esta investigación se entenderá por política exterior: el área de actividad gubernamental que es concebida como las relaciones entre el Estado y otros actores, particularmente otros Estados (pero no exclusivamente), en el sistema internacional. Durante la década de los sesenta, la política exterior cubana experimentó altos y bajos, principalmente en cuanto a su relación con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El primer año de la Revolución, 1959, inicia con una visita de Fidel Castro a Estados Unidos, en la que fue atendido por el entonces vicepresidente Richard Nixon, quien no le brindó mucha importancia a lo que el revolucionario representaba. Fidel, invitado por la Sociedad de Editores de Periódicos, quería utilizar el viaje para contrarrestar la publicidad negativa que recibía la Revolución y parar cualquier campaña para derrocar al nuevo gobierno. Ese mismo año, Fidel se reunió con Alexander Alexeyev, director de la agencia soviética Tass, en La Habana. Aunque no se sabe con claridad cuál fue el objetivo de dichas entrevistas, este puede ser considerado el primer acercamiento que hubo entre Cuba y la Unión Soviética.

2.1 Nacionalización de petroleras norteamericanas. 

Luego de que a principios de 1960 los soviéticos se comprometieron a suministrar petróleo, las refinerías estadounidenses se negaron a procesar el petróleo crudo soviético. Fidel en respuesta, las nacionalizó y contrató a técnicos soviéticos. EE.UU. canceló entonces sus importaciones de azúcar,y Fidel esta vez nacionalizó todas las empresas estadounidenses en Cuba. Había terminado así la época en que Fidel había logrado evitar las agresiones norteamericanas[22]. Aunque sólo era el principio de las relaciones soviético-cubanas, este proceso de nacionalización de las empresas y petroleras norteamericanas fue una decisión de carácter nacional y llevada a cabo por el gobierno cubano. Este acontecimiento marcaría un hito importante en las relaciones que la Isla sostendría con las dos superpotencias. Al mismo tiempo, la URSS veía esto como una posibilidad de hacer contrapeso a Estados Unidos en la región.

2.2 Primera Declaración de La Habana. 

El 2 de septiembre de 1960, Cuba realiza la Primera Declaración de La Habana, en la que condena “la explotación del hombre por el hombre, y la explotación de los países subdesarrollados por el capital financiero imperialista”[23]. Esta declaración es uno de los hechos de política exterior cubana más importantesde la historia, pues recoge los principales objetivos de la Revolución Cubana, así como sus planes e intenciones. En ella, virtualmente expresado ya el carácter socialista que ha asumido la Revolución, Fidel afirma “que la ayuda espontáneamente ofrecida por la Unión Soviética a Cuba en caso de que nuestro país fuera atacado por fuerzas militares imperialistas, no podrá ser considerada jamás un acto de intromisión, sino que constituye un evidente acto de solidaridad”. Se puede apreciar el intento de Fidel por delimitar la participación soviética dentro de las fronteras de la Isla. Asimismo, en esta declaración se reafirma la unilateralidad de la asistencia económica y militar soviética, lo cual implica que Cuba, no estaba obligada a llevar a cabo actos políticos o sociales en respuesta a una presión soviética causada por dicha asistencia.

2.3 Segunda Declaración de La Habana. 

Para 1961, Estados Unidos veía en Cuba una dictadura que “intentaba legitimarse internacionalmente, enarbolando el estandarte de antiimperialismo y de justicia social”[24], por lo que en conjunto con losgrupos cubanos contrarrevolucionarios, realizaron un intento fallido de invasión por Playa Girón. “La acción fracasó y sólo sirvió para que Fidel pudiera exponer más abiertamente su vinculación con la URSS y la ideología comunista, una circunstancia que, según él mismo confesaría, venía de tiempo atrás”. Ese año se aprueba la creación de la Alianza para el Progreso (ALPRO) por Estados Unidos con el objetivo de impedir la influencia de la Revolución Cubana en la región. Tanto Playa Girón, como la posterior hostilidad de Estados Unidos hacia Cuba, que iban desde la profundización del bloqueo económico hasta las operaciones terroristas contra cultivos de azúcar, almacenes de tabaco y distintas fábricas, llevaron a Fidel a emitir la Segunda Declaración de la Habana, el 4 de febrero de 1962. En esta, Fidel afirma, que “el deber de todo revolucionario es hacer la Revolución”[25], haciendo alusión a la internacionalización de la revolución.[26]De esta manera, aun cuando Cuba dependía de la asistencia económica soviética, ciertamente su política de exportar la revolución, iba en contraposición con la coexistencia pacífica[27]que caracterizaba la política exterior de la Unión Soviética durante la época. A los líderes cubanos no les interesaba sólo la influencia, sino el fomento real de revoluciones sociales. Sumado a esta diferencia, se encuentra la crítica que Fidel y el Che hacían a todos los partidos comunistas del continente afines a Moscú, considerándolos excesivamente prudentes en cuanto a la visión cubana de apoyar la lucha armada para alcanzar la victoria revolucionaria. Lo anterior, era un objetivo que se enfrentaba frontalmente a los de la URSS, pues otra revolución armada limitaría la capacidad soviética de normalizar las relaciones diplomáticas y económicas con algunos gobiernos prooccidentales de Latinoamérica, e incluso chocaba con la actitud que la Unión Soviética buscaba emplear hacia Estados Unidos.

2.4 Crisis de los Misiles. 

La Crisis de los Misiles se convierte en uno de los principales ejemplos que demuestran la autonomía cubana frente a la URSS. No hay dudas de que los soviéticos esperaban usar a Cuba como un pivote en el continente americano, en la política global y en el juego estratégico de rivalidad bipolar. Para 1962, la opinión de los dirigentes soviéticos se inclinaba por adoptar un compromiso más activo con Cuba y aplicar una política más firme hacia EE.UU. en el hemisferio occidental; por lo que el Politburó aceptó un plan para instalar misiles nucleares de medio alcance en la Isla. Aun cuando Fidel no apoyaba por completo esta instalación, consideraba que si esperaba que los soviéticos lo apoyaran en su causa, era sólo natural y moralmente acorde que se les permitiera traer los misiles a la Isla. Fue la ocasión en que la humanidad estuvo ad portas de un mayor riesgo de confrontación nuclear. Principalmente, el objetivo de la Unión Soviética era usar la instalación de los misiles para fortalecer su área de influencia, obligando a Estados Unidos a garantizar que no invadiría Cuba; que retiraría los misiles instalados en Turquía y que reconocería la existencia de las dos Alemanias. Lo anterior, reafirmaría la autoridad soviética en el mundo bipolar de la época, y sería un gran triunfo soviético en el contexto de la Guerra Fría. En octubre del mismo año, los dirigentes de ambas superpotencias, Kennedy y Jruschov, llegaban a un acuerdo en secreto, sin consultar a Cuba, en el que el primer ministro soviético aceptaba no instalar los misiles en Cuba a cambio de que EE.UU. retirara los suyos de Turquía y garantizara que no invadiría a Cuba ni apoyaría operaciones con ese fin. Fidel quedó muy desilusionado por la actitud de los dirigentes soviéticos. Toda esta situación sólo puso en evidencia el fracaso en las negociaciones por parte dela Unión Soviética y significó un triunfo para Estados Unidos. Además de haber participado Cuba en las negociaciones pudiera haber obtenido el fin del bloqueo económico y la retirada de la Base Naval en Guantánamo.

En este contexto, Fidel ordena el derribo de cualquier avión espía U2 norteamericano que sobrevolara la Isla, ya que había sido advertido el gobierno norteamericano de esta situación y continuaban estos vuelos. Esta decisión significaba un desafío a los acuerdos de las dos superpotencias. Esto demuestra la soberanía que gozaba la Isla en cuanto a sus decisiones relacionadas con la defensa militar del Estado, aun cuando esto hubiese podido poner en riesgo el acuerdo logrado y resultar en un posible enfrentamiento entre los dos bloques de poder. Asimismo, Cuba se negó a aceptar algunas de las condiciones impuestas por el acuerdo final, logrando evitar así que una inspección internacional de control entrara a la Isla, lo que reafirma que Cuba llevaba a cabo políticas independientes, a pesar de encontrarse ligada a la asistencia económica de la URSS.

2.5 Acercamiento a China. 

En las repercusiones de la Crisis de los Misiles, era evidente que Fidel se encontraba indispuesto por la decisión de los soviéticos de retirar los misiles, especialmente porque se dio sin su consentimiento ni consulta. Paralelo a esto, Pekín le dio a Cuba incondicional apoyo moral y verbal en contra de Estados Unidos, y en contra de la Unión Soviética por retirarse ante las demandas de los norteamericanos[28]. A pesar de que Cuba mantuvo relaciones diplomáticas y comerciales con China desde 1960[29], Fidel siempre se mantuvo al margen en cuanto a la disputa sino-soviética[30]. Sin embargo, luego de la Crisis de los Misiles, el gobierno cubano comenzó a acercarse a China, aun cuando la Isla continuaba dependiendo económicamente de la Unión Soviética.

2.6 La Vía Revolucionaria del Che. 

Durante los sesenta, Fidel y el Che tenían como propósito el apoyo a las revoluciones en el Tercer Mundo, independientemente de las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Es por esto que el Che, emprende un viaje hacia África, específicamente el ex Congo Belga, con el objetivo de lanzar una insurrección guerrillera. Lamentablemente, no existían allí las condiciones necesarias y no contó con el apoyo necesario. Para 1965, el líder revolucionario se embarcó en un nuevo viaje, esta vez por tierras latinoamericanas. A esto se le llamó Proyecto Andino, un intento de llevar la guerra de guerrillas a Argentina, Perú y Bolivia. Por este motivo, surgieron nuevos roces entre Cuba y la Unión Soviética, principalmente por las acciones que estaba llevando a cabo el Che en tierras bolivianas. La dirección soviética no compartía la consigna de “crear cien Vietnams en el mundo”, producto de la situación en las cercanías de la propia Unión Soviética; además, cien Vietnams costarían demasiados recursos humanos y materiales. Ya antes, el Che había criticado a la URSS, declarando que los soviéticos no daban suficiente apoyo a la revolución en el Tercer Mundo, refiriéndose concretamente a la guerra entre Argelia y Marruecos (1963), en la que Cuba apoyó vehementemente a la primera, mientras que para la URSS fue simplemente un conflicto más. En efecto, el compromiso que tenía Cuba para con el resto de movimientos revolucionarios con tintes socialistas difería de la apatía mostrada por la Unión Soviética, causando como resultado una gran escaramuza entre la alianza soviético-cubana.

Históricamente el problema de la autonomía de los Estados ha sido de gran importancia. Para la década de los sesenta, y tal como se ha enunciado antes, el sistema internacional se encontraba bajo una estructura bipolar rígida, lo que generalmente obligaba al resto de países a asumir una posición subordinada frente a las grandes potencias del momento en múltiples aspectos. En síntesis, la autonomía es un valor deseado por todo Estado soberano que, al tiempo que le permite llevar a cabo políticas propias, le brinda la oportunidad de ejercer un papel más explícito dentro del sistema internacional. Teniendo en cuenta entonces, que la dependencia económica puede ser una herramienta de control que disminuye el poder de decisión y acción de los Estados sometidos a las potencias. Con el caso de Cuba se demuestra también que existe la posibilidad de políticas independientes, debido sobre todo a la voluntad política de la Revolución y sus dirigentes. Los ejemplos esbozados en este capítulo, permiten demostrar que, en ninguna circunstancia, Cuba hizo dejación de sus prerrogativas soberanas ni se comportó como un Estado Satélite. Llegado a un punto de principios, el liderazgo de la Revolución no vaciló nunca en afrontar las consecuencias de un diferendo con Moscú. Sin embargo, es obvio que el significado de la URSS para la vida y la defensa de Cuba, obligaba a tener en cuenta sus posiciones y a coordinar en todo lo posible las políticas de ambos países.[31]

Así, se puede afirmar que Cuba gozó de un alto grado de autonomía en su política exterior, a diferencia de muchos estados de Europa delEste por aquella época, esto si se tiene en cuenta que, a diferencia de Estados Unidos en Cuba, la asistencia económica y militar cubana no eran mecanismos por los que la metrópoli obtenía control sobre la política doméstica y el proceso de toma de decisiones. En efecto, la Unión Soviética y Cuba formaron una alianza, por lo que este caso permite refutar la idea concebida, y generalmente aceptada, de que la asistencia-dependencia económica es una herramienta de control que trasciende la esfera económica hacia la política y social. De hecho, este alto grado de autonomía política que gozaba la Isla se puede evidenciar con la subsistencia del modelo socialista en Cuba, aún luego de la desaparición del bloque socialista europeo.
Conclusiones

Para Cuba, la década de los sesenta estuvo marcada por la bipolaridad del sistema internacional y por una experiencia histórica precedente, siempre servil a las demandas estadounidenses. Es por esto que Fidel Castro, luego del triunfo de la Revolución, rompe la tendencia de política exterior que había manejado la dictadura en años anteriores, fijando su atención en las oportunidades que podría brindarle la Unión Soviética, enemiga de Estados Unidos, para sobreponerse al bloqueo norteamericano, contrarrestarlo y consolidar el desarrollo y la defensa del país. Como gran potencia, Moscú ejercía el dominio sobre el resto de los países del bloque socialista, caracterizándose por relaciones comerciales desiguales y por la presión económica como herramienta política, lo cual le permitía influir de cierto modo a lo interno de los países.
Pese a que la asistencia económica puede ser considerada como una herramienta de control de un Estado sobre otro, en el caso soviético-cubano la relación estructural entre las partes no ejerció un verdadero control efectivo sobre otros aspectos, entre ellos el político. Pues independientemente de la estrecha relación económica que se desarrolló entre Cuba y la URSS, la política económica interna de la Isla, como quedó demostrado, se formulaba de acuerdo a los ideales y concepciones autóctonas de Fidel, el Che y otros dirigentes revolucionarios, cuyo desarrollo hacía que se fueran adaptando los planes de acuerdo a las necesidades, y que si bien algunos eran tomados del modelo socialista soviético, obedecían estrictamente a las necesidades del país y a lo que los líderes de la Revolución habían decidido. El vínculo de la URSS con la Isla no sólo obedecía a la necesidad imperante que tenía la URSS de estar cerca del territorio de Estados Unidos, pues los líderes de la Revolución Cubana eran simpatizantes de las ideas socialistas y resultó mucho más fácil el acercamiento entre estos dos actores, sino que también respondió a una necesidad propia de la Revolución.

Los cambios radicales que produjo la Revolución no sólo fueron en su estructura socioeconómica interna, sino también en el ámbito político y en sus Relaciones Internacionales, principalmente para poner freno definitivo a la hegemonía de Estados Unidos en el continente americano; porque la Revolución Cubana es ante todo un movimiento antiimperialista. Es evidente que todos estos acontecimientos previos, nos permiten afirmar que Cuba dependía económicamente de la URSS. Sin embargo, siguiendo la lógica de la teoría de la dependencia que plantea un modelo económico basado en la relación centro-periferia, el caso de Cuba es un modelo sui generis,que no se enmarca exactamente dentro de esta teoría, pero que nos permite ampliar su estudio y, por tanto, el enfoque de esta teoría; pudiendo sostener incluso que, si en una relación de dependencia económica se presentan circunstancias únicas, como las de un líder popular fuerte y carismático, un sistema de gobierno socialista, y una coyuntura bipolar del sistema internacional con uno de los polos de poder de naturaleza comunista, las relaciones centro-periferia pierden su exclusividad de aplicación a casos enmarcados en la lógica capitalista.

Es por esto que para la década de los sesenta, aunque Cuba dependía en gran medida de la asistencia económica soviética, llevó a cabo una política exterior independiente con respecto al actuar soviético, y que refleja de igual forma la autonomía decisoria de la que gozaba la Isla. Entre ellas, su participación en la guerra entre Argelia y Marruecos apoyando al primero, la Crisis de los Misiles que provocó el primer conflicto político entre estas dos naciones socialistas, el acercamiento con China a mediados de la década y la operación emprendida por el Che en Bolivia y otras naciones para el desarrollo de guerrillas, apoyada por Cuba y en franca contradicción con la coexistencia pacífica que la Unión Soviética sostenía para la época con Estados Unidos.

Durante nuestro período de estudio, las relaciones tanto económicas como políticas entre la URSS y Cuba experimentaron diferentes grados de compromiso y estuvieron marcadas por la lucha de la Isla por alcanzar una autonomía que, por lo menos en el ámbito económico, le era esquiva. Así, se puede afirmar, tal como lo demuestra esta investigación, que Cuba se valió de distintos métodos para ejecutar una política exterior independiente al tiempo que dependía económicamente de la URSS. Esto descarta por completo la idea de considerar a Cuba como un satélite o como un instrumento de la política exterior soviética.

En conclusión, las relaciones económicas entre Cuba y la URSS fueron modelo entre un país desarrollado y otro en vías de desarrollo, y desempeñaron un papel fundamental en la consecución exitosa del programa de desarrollo alcanzado por Cuba, al tiempo que beneficiaron, en alguna medida, a la economía y la política soviética. Si bien esta estrecha relación económica llevó a la Isla a una gran dependencia económica de la Unión Soviética y del reto de los países del campo socialista, la política exterior de la Isla, e incluso la política interna, se mantuvo independiente y soberana.

REFERENCIAS

1.      Ver artículo de Rodríguez, José Luis: “Cuba, su economía y la Unión Soviética”. Publicado el 25 de mayo de 2012 en el blog Cuba a Diario.
2.      Ídem.
3.      Sistema internacional en el que existen dos bloques hegemónicos bien definidos, opuestos ideológicamente, con una superpotencia a la cabeza de cada bloque con todas las dimensiones del poder (económico, militar e ideológico). En este tipo de sistema es muy difícil la neutralidad de los Estados, por lo que los mismos tienden a afiliarse a uno de los bloques. Este sistema imperó desde los años 50 hasta finales de los años 80 del s. XX.
4.      Término usado, generalmente, por la prensa y políticos occidentales para referirse a aquellos países sujetos al dominio político e ideológico de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; aunque también se denominaron Estados Satélites aquellos países que pertenecían al bloque capitalista.
5.      Ver Ahumada, Consuelo. -Surgimiento, auge y declive del poderío soviético en el Tercer Mundo- En Revista de Ciencia Política. No. 4 (3er Trimestre, 1986). p. 124.
6.      El desarrollo del socialismo en Cuba fue resultado de la revolución popular, en el que no tuvieron cabida factores externos. Es decir que el cambio al sistema socialista no fue implantado por una potencia externa. Se hace énfasis en Cuba después del triunfo de la Revolución, pues es desde este momento cuando la URSS considera a Cuba como un actor importante dentro de su estrategia geopolítica; antes Latinoamérica, estaba lejos del alcance soviético.
7.      Ver Mujal-Leon, Eusebio M. ―Perspectivas de las relaciones entre la Unión Soviética y América Latina. En Revista de Ciencia Política. Bogotá. No. 6 (1er. Trimestre, 1987). p. 139.
8.      En relación con la dependencia, Waltz hace una diferenciación entre los Estados pequeños o menos afortunados (Dependientes), al no ser los dueños del capital o de los medios de producción, y los Estados grandes o mejor afortunados (Potencias). Ver Waltz, Kenneth N. Teoría de la Política Internacional. 1988. p. 157.
9.      Ver Duvall, Raymond D. Dependence and independence theory: notes toward precision of concept and argument. 1978. p. 9. Documento Electrónico.
10.  Ver Prebisch, Raúl. Capitalismo periférico – Crisis y transformación. 1981.
11.    Ver Mesa-Lago, Carmelo. Breve historia económica de la Cuba socialista. Políticas, resultados y perspectivas. 1994. p. 16.
12.   Kenneth Waltz destaca las ventajas de sistemas con un reducido número de grandes potencias, siendo el sistema bipolar, el que propicia una mayor estabilidad. VerWaltz, Kenneth. Teoría de la Política Internacional. 1988. p. 199.
13.  Es necesario mencionar la asistencia económica que recibió Cuba del campo socialista, ya que es un indicador de la inusual atención que percibía de todos los países socialistas. Ver Walters, Robert S. Economic Aid to Cuba: 1959-1964. p. 75-76. Documento Electrónico. Durante la década del 60, países de Europa del Este (Alemania Oriental, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia y Rumania) otorgaron créditos a Cuba por un valor de 97 millones de dólares, con el propósito de ser usados para proyectos de desarrollo económico.
14.  Ver Mesa-Lago. Breve historia económica de la Cuba socialista. Políticas, resultados y perspectivas. p.43.
15.   Ver Walters, Robert S. Economic Aid to Cuba: 1959-1964. 1966. p. 78. Documento Electrónico.
16.  Ver Walters, Robert S. Economic Aid to Cuba: 1959-1964. 1966. p. 74. Documento Electrónico.
17.   Ver Walters, Robert S.Economic Aid to Cuba: 1959-1964. 1966. pp. 80-81.
18.   Ver Mesa-Lago Breve historia económica de la Cuba socialista. Políticas, resultados y perspectivas. p.58.
19.  Este término es comúnmente usado para describir la política exterior de las naciones que no tienen ninguna alianza ni con el bloque comunista ni con el bloque occidental.
20.  Ver Burton, Teoría general de las Relaciones Internacionales, p. 261.
21.  Podría afirmarse que esta situación hubiese resultado en una política económica dual como lo es hoy en día China.
22.  Ver Fernández Retamar, Roberto. Cuba hasta Fidel y para leer al Che. 1973. p. 62.
23.  Ver “Primera Declaración de La Habana”. (2 de Septiembre de 1960)
24.  Vidal, César. Breve Historia Global del siglo XX. 1999. p. 229
25.  Ver Segunda Declaración de la Habana. Pp. 17. Documento Electrónico.
26.  Esto cobrará importancia cuando más adelante se analice el papel del Che Guevara en la creación de guerrillas y movimientos revolucionarios en África y Suramérica.
27.  La coexistencia pacífica presupone la renuncia a la guerra como medio de resolver las disputas internacionales, la comprensión recíproca y la confianza entre los Estados, la no intervención en los asuntos internos de los pueblos, el fomento de la colaboración económica y cultural entre los países. Ver Diccionario Soviético de Filosofía: coexistencia pacífica. 1965. p. 70.
28.  Ver Walters. Economic Aid to Cuba: 1959-1964. p. 84. Documento Electrónico.
29.  Ver Walters. Economic Aid to Cuba: 1959-1964. pp. 74-75. Documento Electrónico. La ofensiva económica china sobre Cuba inicia en 1960 cuando ésta le brinda un crédito por valor de 60 millones de dólares, con condiciones de pago flexibles, que incluía el envío de maquinaria china a la Isla. Este acuerdo también llevó a Cuba a romper relaciones con Taiwán y reconocer a la China comunista.
30.  La ruptura sino-soviética que se da a finales de los años cincuenta y se intensifica en la década de los sesenta, se produjo principalmente por las diferentes visiones que ambos países tenían sobre el comunismo, pues China desarrollaba una ideología comunista basada más en los campesinos que en los obreros (proletariado), que era la ideología defendida por la URSS. Adicionalmente, los líderes chinos sentían que la URSS quería tratar a China como un país satélite, lo cual iba en contravía de uno de los principales objetivos de Mao Zedong, el cual era liberar a China de la intromisión de potencias extranjeras.
31.   Ver García Luis, Julio. Revolución Cubana – 45 grandes momentos. 2005. p. 4

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